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sábado, 23 de julio de 2011
Lactancia materna e inmunologia (flora intestinal del bebe)
Lactancia materna e inmunologia (flora... por raulespert
Inicialmente se utilizaban para engordar al ganado, pero en el futuro pueden ayudar a las personas con Enfermedades Inflamatorias Intestinales (EII). Los probióticos, son organismos minúsculos que mejoran el equilibrio de las bacterias en el intestino. En la década de los 70 se comenzaron a utilizar los probióticos en lugar de los antibióticos (que destruyen las bacterias) para aumentar el tamaño y el peso del ganado. Veinte años más tarde se está investigando la utilidad de estos organismos en el tratamiento de varios tipos de enfermedades gastrointestinales.
Hay numerosas variedades de probióticos: Lactobacilli (GG, acidophilus, y salivarius), Bifidobaterium bifidum, Streptococcus thermophilus, Saccharomyces boulardii, y Escherichia coli. Para que un probiótico sea eficaz en el tratamiento de las EII, debe ser:
De origen humano.
No patogénico (es decir, que no provoque enfermedades, por ejemplo una variedad de E. Coli que no cause enfermedad).
Resistente a los ácidos que se encuentran en la parte superior del tubo digestivo.
Capaz de adherirse al epitelio, la mucosa del intestino.
Capaz de producir sustancias que eliminan las bacterias patogénicas.
Capaz de modular el sistema inmunológico.
Probablemente no todas las variedades de probióticos tendrán el mismo efecto, se diferencian en su capacidad para eliminar las bacterias, y en su capacidad de adherencia al epitelio y de regulación del sistema inmunológico. Los lactobacillii sobreviven mucho mejor en el ambiente ácido del tubo digestivo superior que las bifidobacterias, las bifidobacterias destruyen mucho mejor las bacterias patogénicas. Los lactobacilli también son más eficaces en la regulación del sistema inmunológico, por tanto quizás sean estos últimos los probióticos más idóneos para el tratamiento de las EII.
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Lactancia
viernes, 1 de julio de 2011
Yodo y lactancia materna
http://www.aeped.es/faq/yodo-y-lactancia-materna
¿Por qué es necesario tomar una cantidad extra de yodo durante la lactancia?
Porque las necesidades de yodo en la mujer lactante son casi el doble de las de un adulto, ya que tiene que garantizar que el hijo reciba todo el yodo que necesita a través de la leche.¿Cuál debe ser la ingesta de yodo durante la lactancia?
La leche materna contiene una cantidad variable de yodo que depende de la ingesta de la madre. Si las necesidades del lactante son del orden de 90 mcg/día, y el volumen de leche ingerido de 600 a 1000 ml/día, la concentración mínima de yodo en la leche materna debería ser de 100 mcg/litro.Para conseguirlo, la madre debe ingerir en total al menos 250 mcg de yodo al día.
¿Se debe mantener durante la lactancia el mismo suplemento de yodo que se ha tomado durante el embarazo?
SI, el suplemento de yodo para una mujer lactando es el mismo que durante el embarazo y se debe mantener durante toda la lactancia.
¿En qué dosis? Si las necesidades de yodo en la mujer lactante se estiman en 250-300 mcg/día y el consumo de sal puede estar reducido en ese período, se aconseja un suplemento diario de 200 mcg de yodo en forma de yoduro potásico.
Tomando habitualmente sal yodada, ¿también se necesita un suplemento extra de yodo durante la lactancia?
SI, porque la sal yodada le aporta tan sólo la mitad de las necesidades durante este período.
¿Existen restriciones para consumir la sal yodada en la lactancia?
No hay restricciones específicas por el hecho de estar lactando, y nos remitiremos a las que existan para la población general.
¿Se debe administrar suplementos de yodo a una mujer lactante a la que se le ha extirpado el tiroides y está tomando tiroxina?
SI, porque el suplemento de yodo que se administra a la madre lactante es para garantizar el aporte adecuado al hijo, cuya única fuente de yodo es la leche materna, y además no perjudica a la madre tiroidectomizada.
Si una mujer lactante que se queda embarazada y no desea retirar la lactancia durante el embarazo. ¿Se mantendrá la misma recomendación de suplemento de yodo o cambiaría la dosis?
No existe una recomendación formal sobre ello, pero parece razonable que para garantizar tanto las necesidades del feto como del niño lactante sería recomendable doblar la dosis y recomendarle 400 mcg de yodo al día mientras se mantenga la situación.
¿La madre lactante de un niño con hipotiroidismo congénito en tratamiento sustitutivo con tiroxina, necesita un suplemento extra de yodo?
No, porque el aporte extra de yodo a la madre es para el tiroides de su hijo y al no tener tiroides no necesita yodo. El yodo de la sal yodada es suficiente para la madre.
SI, el suplemento de yodo para una mujer lactando es el mismo que durante el embarazo y se debe mantener durante toda la lactancia.
¿En qué dosis? Si las necesidades de yodo en la mujer lactante se estiman en 250-300 mcg/día y el consumo de sal puede estar reducido en ese período, se aconseja un suplemento diario de 200 mcg de yodo en forma de yoduro potásico.
Tomando habitualmente sal yodada, ¿también se necesita un suplemento extra de yodo durante la lactancia?
SI, porque la sal yodada le aporta tan sólo la mitad de las necesidades durante este período.
¿Existen restriciones para consumir la sal yodada en la lactancia?
No hay restricciones específicas por el hecho de estar lactando, y nos remitiremos a las que existan para la población general.
¿Se debe administrar suplementos de yodo a una mujer lactante a la que se le ha extirpado el tiroides y está tomando tiroxina?
SI, porque el suplemento de yodo que se administra a la madre lactante es para garantizar el aporte adecuado al hijo, cuya única fuente de yodo es la leche materna, y además no perjudica a la madre tiroidectomizada.
Si una mujer lactante que se queda embarazada y no desea retirar la lactancia durante el embarazo. ¿Se mantendrá la misma recomendación de suplemento de yodo o cambiaría la dosis?
No existe una recomendación formal sobre ello, pero parece razonable que para garantizar tanto las necesidades del feto como del niño lactante sería recomendable doblar la dosis y recomendarle 400 mcg de yodo al día mientras se mantenga la situación.
¿La madre lactante de un niño con hipotiroidismo congénito en tratamiento sustitutivo con tiroxina, necesita un suplemento extra de yodo?
No, porque el aporte extra de yodo a la madre es para el tiroides de su hijo y al no tener tiroides no necesita yodo. El yodo de la sal yodada es suficiente para la madre.
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Lactancia
sábado, 1 de enero de 2011
La lactancia como aliada de las madres trabajadoras
fuente: Tenemos tetas
Las mujeres de hoy que no tenemos más remedio que incorporarnos a trabajar cuando nuestros hijos aún son bebés, necesitamos más -y no menos, como a veces parece- tirar mano de la lactancia materna, del colecho y de los recursos de la crianza natural para criar a nuestros hijos.
Está claro que los cachorros humanos necesitan mamar y permanecer junto a su madre los primeros meses de vida, y que mientras más tiempo, brazos y cuerpo podamos dedicarle cuando son bebitos, más seguridad, autoestima e independencia ganarán para el futuro.
Pero si nos vemos obligadas o deseamos incorporarnos al trabajo (por las razones que sean, únicas para cada familia) la teta y el colecho pueden ayudarnos a mantener ese vínculo afectivo especial, a compensar en algo las largas horas de separación, a ofrecer un "premium" de calidad en la crianza, a ofrecer sesiones intensivas de mamá tras el reencuentro.
Creo que precisamente la "vuelta a la teta" y la reivindicación del paradigma de la crianza natural, es consecuencia de la incorporación de las mujeres al trabajo. Somos las mujeres trabajadoras quienes más necesitamos encontrar un estilo de crianza que nos permita mantener y sostener el vínculo afectivo seguro con nuestros bebés, a pesar de la jornada laboral diaria donde ambos permanecemos separados.
Reivindicar UNA BAJA MATERNAL más larga, de al menos seis meses, es imprescindible. Desde mi punto de vista, la medida política más importante que puede tomar cualquier gobierno hoy en dia.
Ello nos permitiría cumplir con la recomendación actual de ofrecer lactancia exclusiva hasta los 6 meses, y además permitiría que nuestros bebés no tengan necesidad de tomar biberones. Como todos sabemos, son los biberones los que se cargan la lactancia. Si podemos permanecer ofreciendo sólo pecho hasta los 6 meses, a esa edad, cuando nos marchemos a trabajar, ya los bebés pueden comer en nuestra ausencia papillas, cereales, verduras, frutas y otros alimentos con las manos o con cucharilla, sin necesidad de introducir biberones. Luego, cuando nosotras llegamos, se resarcen tomando pecho a demanda todo el resto del día y la noche, lo que quieran. Así, la lactancia puede mantenerse todo lo que el bebé y la madre deseen.
El sacaleches en el lugar de trabajo es una buena solución, sobre todo cuando nos incorporamos antes de los 6 meses, o cuando nuestra jornada laboral es muy extensa. Yo nunca me llevé muy bien con ese aparatejo, porque pude incorporarme cuando ya la bebé tenía 7 meses y eso fue lo que hicimos: tomaba otros alimentos en mi ausencia y el resto del día, teta de mamá. Pero hay mujeres que se convierten en verdaderas expertas en utilizarlo. En este folleto de la asociación Amamantar Asturias, encontrarás algunas pautas útiles para la extracción de leche materna y en general para lograr compatibilizar la lactancia con el trabajo.
Para amamantar por la noche, y a la vez poder descansar para el día siguiente ir a trabajar, el colecho (compartir nuestra cama con el bebé) es una buena solución. Los niños se despiertan mucho menos cuando sienten nuestro cuerpo calentito a su lado, maman y ni nos enteramos, y son horas de "afecto" que ganan, seguridad emocional que invertimos durante toda la noche, y que permite que la separación por el dia sea más llevadera para todos.
Si seguimos amamantando, los bebés se enfermarán mucho menos al entrar en guarderías o quedarse con otras personas, les protegemos con nuestros anticuerpos y con nuestra dosis extra de teta, de amor y de cuerpo materno.
Los bebés son esponjas, agujeros negros de amor, recipientes que necesitan llenarse de caricias y de contacto físico para crecer seguros y sanos. Ellos sólo pueden comprender el amor desde nuestra presencia, envueltos en nuestra piel. La mejor inversión que podemos hacer para su futuro es el tiempo y el contacto físico que les dediquemos.
Si por las razones que sean, debemos perdernos parte de ese tiempo, las herramientas de la crianza con apego son aún más necesarias. Lo mismo sucede con los menores adoptados: con ellos todavía es más necesario invertir corporalidad, compañía nocturna, brazos, abrazos, lactancia materna inducida o espontánea... para recuperar el tiempo que nos hemos perdido y construir el vínculo de apego seguro, que no pudimos construir desde el embarazo y el nacimiento a base de oxitocina y prolactina.
"El trabajo nunca ha sido un problema ni un impedimento para vincularnos con los hijos. Simplemente, para muchas mujeres, el trabajo se ha convertido en un refugio, un lugar donde nos sentimos mejor, porque no nos requiere tanto compromiso emocional. Entonces, colocamos al trabajo como un obstáculo para la crianza amorosa de los niños pequeños", dice Laura Gutman.
La Liga de la Leche ha publicado en pdf un libro precioso, Las Hijas de Hirkani, que cuenta la historia de muchas mujeres de diferentes países y muy diferentes profesiones que "escalaron montañas para combinar amamantar y trabajar". En realidad, las mujeres hemos trabajado toda la vida, y también lo hacen hoy día en casi todas las culturas, incluidas aquellas que son mucho más respetuosas con la naturaleza que la nuestra:
"Hace millones de años que las mujeres combinamos lactancia materna y trabajo. Cuando uno sale de las grandes ciudades del mundo y vuelve a lo que fue la vida antes, una puede observar: mujeres lavando ropa en los ríos con sus niños amamantados y cerca de ellas; mujeres que cortan leña con un niño en la espalda y quizás otro en el pecho; mujeres que hacen pan o tortillas con los hijos jugando y participando de la vida familiar; mujeres que plantan legumbres en el campo también con sus hijos por ahí… pechos al viento, brazos a la obra. ¿Te suena familiar?
El cambio más grande y profundo es que madres e hijos se separaron. Ahora parece que trabajar y estar con los niños no fueran compatibles. Se produjo una ruptura. Además, como para separar más las relaciones, a muchas madres les dicen que para volver a trabajar tienen que comprar leche no humana y hacer biberones. Esto no es cierto y aquí tendrás muchos testimonios de madres que lograron trabajar fuera del hogar y amamantar a sus hijos.
Para lograr mantener el vínculo madre e hijo se construyó toda una estrategia que permite que las madres sigan proporcionando leche materna. Dejar su leche es como dejar un poco de sí mismas. Esto por supuesto es muy beneficioso para los niños pero también para la madre: le alivia un poco la culpa de alejarse. Y le asegura una manera de reencuentro al final de su jornada de trabajo."
Cambiemos todo lo que tengamos que cambiar, en nosotras mismas, en nuestras familias, en nuestro entorno, en nuestros centros de trabajo y en nuestra sociedad para que así sea.
Amamantar y trabajar no sólo es posible, sino imprescindible para construir una sociedad más libre y más bondadosa, donde tanto los derechos de las mujeres como los derechos de los bebés sean respetados.
Las mujeres de hoy que no tenemos más remedio que incorporarnos a trabajar cuando nuestros hijos aún son bebés, necesitamos más -y no menos, como a veces parece- tirar mano de la lactancia materna, del colecho y de los recursos de la crianza natural para criar a nuestros hijos.
Está claro que los cachorros humanos necesitan mamar y permanecer junto a su madre los primeros meses de vida, y que mientras más tiempo, brazos y cuerpo podamos dedicarle cuando son bebitos, más seguridad, autoestima e independencia ganarán para el futuro.
Pero si nos vemos obligadas o deseamos incorporarnos al trabajo (por las razones que sean, únicas para cada familia) la teta y el colecho pueden ayudarnos a mantener ese vínculo afectivo especial, a compensar en algo las largas horas de separación, a ofrecer un "premium" de calidad en la crianza, a ofrecer sesiones intensivas de mamá tras el reencuentro.
Creo que precisamente la "vuelta a la teta" y la reivindicación del paradigma de la crianza natural, es consecuencia de la incorporación de las mujeres al trabajo. Somos las mujeres trabajadoras quienes más necesitamos encontrar un estilo de crianza que nos permita mantener y sostener el vínculo afectivo seguro con nuestros bebés, a pesar de la jornada laboral diaria donde ambos permanecemos separados.
Reivindicar UNA BAJA MATERNAL más larga, de al menos seis meses, es imprescindible. Desde mi punto de vista, la medida política más importante que puede tomar cualquier gobierno hoy en dia.
Ello nos permitiría cumplir con la recomendación actual de ofrecer lactancia exclusiva hasta los 6 meses, y además permitiría que nuestros bebés no tengan necesidad de tomar biberones. Como todos sabemos, son los biberones los que se cargan la lactancia. Si podemos permanecer ofreciendo sólo pecho hasta los 6 meses, a esa edad, cuando nos marchemos a trabajar, ya los bebés pueden comer en nuestra ausencia papillas, cereales, verduras, frutas y otros alimentos con las manos o con cucharilla, sin necesidad de introducir biberones. Luego, cuando nosotras llegamos, se resarcen tomando pecho a demanda todo el resto del día y la noche, lo que quieran. Así, la lactancia puede mantenerse todo lo que el bebé y la madre deseen.
El sacaleches en el lugar de trabajo es una buena solución, sobre todo cuando nos incorporamos antes de los 6 meses, o cuando nuestra jornada laboral es muy extensa. Yo nunca me llevé muy bien con ese aparatejo, porque pude incorporarme cuando ya la bebé tenía 7 meses y eso fue lo que hicimos: tomaba otros alimentos en mi ausencia y el resto del día, teta de mamá. Pero hay mujeres que se convierten en verdaderas expertas en utilizarlo. En este folleto de la asociación Amamantar Asturias, encontrarás algunas pautas útiles para la extracción de leche materna y en general para lograr compatibilizar la lactancia con el trabajo.
Para amamantar por la noche, y a la vez poder descansar para el día siguiente ir a trabajar, el colecho (compartir nuestra cama con el bebé) es una buena solución. Los niños se despiertan mucho menos cuando sienten nuestro cuerpo calentito a su lado, maman y ni nos enteramos, y son horas de "afecto" que ganan, seguridad emocional que invertimos durante toda la noche, y que permite que la separación por el dia sea más llevadera para todos.
Si seguimos amamantando, los bebés se enfermarán mucho menos al entrar en guarderías o quedarse con otras personas, les protegemos con nuestros anticuerpos y con nuestra dosis extra de teta, de amor y de cuerpo materno.
Los bebés son esponjas, agujeros negros de amor, recipientes que necesitan llenarse de caricias y de contacto físico para crecer seguros y sanos. Ellos sólo pueden comprender el amor desde nuestra presencia, envueltos en nuestra piel. La mejor inversión que podemos hacer para su futuro es el tiempo y el contacto físico que les dediquemos.
Si por las razones que sean, debemos perdernos parte de ese tiempo, las herramientas de la crianza con apego son aún más necesarias. Lo mismo sucede con los menores adoptados: con ellos todavía es más necesario invertir corporalidad, compañía nocturna, brazos, abrazos, lactancia materna inducida o espontánea... para recuperar el tiempo que nos hemos perdido y construir el vínculo de apego seguro, que no pudimos construir desde el embarazo y el nacimiento a base de oxitocina y prolactina.
"El trabajo nunca ha sido un problema ni un impedimento para vincularnos con los hijos. Simplemente, para muchas mujeres, el trabajo se ha convertido en un refugio, un lugar donde nos sentimos mejor, porque no nos requiere tanto compromiso emocional. Entonces, colocamos al trabajo como un obstáculo para la crianza amorosa de los niños pequeños", dice Laura Gutman.
La Liga de la Leche ha publicado en pdf un libro precioso, Las Hijas de Hirkani, que cuenta la historia de muchas mujeres de diferentes países y muy diferentes profesiones que "escalaron montañas para combinar amamantar y trabajar". En realidad, las mujeres hemos trabajado toda la vida, y también lo hacen hoy día en casi todas las culturas, incluidas aquellas que son mucho más respetuosas con la naturaleza que la nuestra:
"Hace millones de años que las mujeres combinamos lactancia materna y trabajo. Cuando uno sale de las grandes ciudades del mundo y vuelve a lo que fue la vida antes, una puede observar: mujeres lavando ropa en los ríos con sus niños amamantados y cerca de ellas; mujeres que cortan leña con un niño en la espalda y quizás otro en el pecho; mujeres que hacen pan o tortillas con los hijos jugando y participando de la vida familiar; mujeres que plantan legumbres en el campo también con sus hijos por ahí… pechos al viento, brazos a la obra. ¿Te suena familiar?
El cambio más grande y profundo es que madres e hijos se separaron. Ahora parece que trabajar y estar con los niños no fueran compatibles. Se produjo una ruptura. Además, como para separar más las relaciones, a muchas madres les dicen que para volver a trabajar tienen que comprar leche no humana y hacer biberones. Esto no es cierto y aquí tendrás muchos testimonios de madres que lograron trabajar fuera del hogar y amamantar a sus hijos.
Para lograr mantener el vínculo madre e hijo se construyó toda una estrategia que permite que las madres sigan proporcionando leche materna. Dejar su leche es como dejar un poco de sí mismas. Esto por supuesto es muy beneficioso para los niños pero también para la madre: le alivia un poco la culpa de alejarse. Y le asegura una manera de reencuentro al final de su jornada de trabajo."
Cambiemos todo lo que tengamos que cambiar, en nosotras mismas, en nuestras familias, en nuestro entorno, en nuestros centros de trabajo y en nuestra sociedad para que así sea.
Amamantar y trabajar no sólo es posible, sino imprescindible para construir una sociedad más libre y más bondadosa, donde tanto los derechos de las mujeres como los derechos de los bebés sean respetados.
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Lactancia
jueves, 30 de septiembre de 2010
Del útero al pecho, Nacido para mamar
Fuente: criar y amar
La pequeña GRY acaba de nacer en la sala de partos número tres. ¿Quieres venir conmigo, y nos sentamos muy calladitas en un rincón para admirar lo que viene después?
Gry lo tiene todo a su favor para comenzar con buen pie la vida fuera del útero. Es un bebé largamente esperado, y su madre, Siri, ha tenido un buen parto. Han sido catorce horas, y dolerle, le ha dolido; pero el parto ha evolucionado bien y ha sido soportable. El cuello del útero se fue abriendo poco a poco, y las pausas entre contracciones fueron tranquilas. Siri recuperaba fuerzas tan bien entre las pausas que no necesitó medicamentos para el dolor. En el momento más duro, justo antes de llegar a los diez centímetros de dilatación completa, pasó un rato en un baño caliente. Y en el expulsivo llegó a dormitar entre contracción y contracción. “Era como descender en balsa por un torrente”, dijo más tarde. Violentas fuerzas de la naturaleza la arrastraban. Sólo había que dejarse llevar y ayudar con toda su energía. Le hicieron masaje con aceite caliente en el periné, que se fue dilatando gradualmente.
Gry se deslizó lentamente, escurridiza como un anguila, sin causarle a su madre ni el más mínimo desgarro.
Ahora está ahí, entre las piernas de Siri. Pequeña, mojada, extraña y un poco ensangrentada. Unas manos cálidas y enguantadas la sostienen, le limpian delicadamente la nariz y la boca, le secan el pelo pringoso. El cordón umbilical late con fuerza, porque la placenta todavía transmite alimento y oxígeno desde Siri a su hija. Gry permanece un par de minutos a nivel más bajo que el vientre de su madre. Eso es magnífico, porque en esos momentos está recibiendo la última transfusión de sangre de la placenta antes de proseguir el viaje más importante de su vida: el viaje del útero al pecho.
Gry tiene un color azul y está cubierta de grasa. Primero protesta, y luego llora. La matrona y su ayudante sonríen. Are, el padre (porque se ha convertido en padre de repente) se deja caer sobre la silla con un gruñido de alivio. Exhausta y satisfecha, Siri siente que ya todo ha acabado: los largos meses de espera, las contracciones, la emoción del expulsivo cuando empujaba como si se le fuera la vida en ello (y así era, en efecto), el ardor que sintió al dilatarse el periné…
El primer encuentro
La comadrona levanta al bebé para entregárselo a Siri. Matrona, en noruego, es jordmor, “madre de la tierra” porque la mujer más experimentada que ayudaba en el parto levantaba ritualmente al bebé, nacido sobre la tierra, para entregárselo a la madre. De repente, Siri es madre. ¡Mamá! Se siente madre y siente que Gry es su hija.
Alguien ha desabrochado el camisón de Siri, y su hija descansa desnuda sobre su piel. Le entregan una toalla caliente, porque quiere secar ella misma a su hija. La seca frotando suavemente, le da calor y la estimula para que respire y continúe viviendo. Sus acciones evocan los continuos lametazos y empujones que dan otros mamíferos a sus crías recién nacidas. Siri se ocupa de Gry con cierta torpeza, mientras ésta, sobre la barriga de su madre, va adquiriendo un color rosado. Hay mucho espacio; la barriga cálida y grande de repente se ha quedado casi vacía. Are corta el cordón umbilical por donde le indica la matrona. Un poco tembloroso y con un nudo en la garganta separa a su hija de la madre. Ahora Gry es si cabe un poco más suya.
ry llora un poco, tensa los músculos con inquietud y no parece nada contenta de estar fuera de la acogedora caverna del útero, donde ha vivido durante nueve meses. En la cama, gracias a la lámpara térmica puede estar desnuda, moverse libremente, tocar y ser tocada. Siri comienza a palpar tímidamente a su hija, primero con las yemas de los dedos livianos y cautelosos. Cada vez más segura acaricia las manos y pies del bebé, tamborilea sobre sus tiernas extremidades, se atreve al fin a palmearle la espalda con la mano extendida, la sujeta con ternura, la mece suavemente.
Lo correcto es que sean las manos de Siri las primeras en tocar a Gry sin guantes. En el útero ha estado prácticamente libre de bacterias, ahora toda su piel se recubre de ellas. La mayoría son benignas, pero algunas son hostiles. Por eso es importante que provengan de Siri: su leche tendrá anticuerpos contra esas bacterias y protegerá a Gry. La persona que toque al bebé podría ser Are, su papá. Dos personas que viven juntas tienen muchas cepas bacterianas en común, de modo que la leche materna suele proteger también contra las bacterias del padre y del resto de la familia.
Te estoy viendo
Gry se tranquiliza y permanece quieta. Parpadea con sus ojos azul oscuro, cuyas enormes pupilas parecen contemplar el infinito. Siri la mueve un poco para verla mejor, inclina la cabeza hacia ella, la mira a los ojos.”¡Me está mirando!”. Algunos investigadores han descubierto que el contacto ocular precoz es importante para fortalecer el vínculo madre hijo. Una cosa es segura, el recién nacido normalmente mira y observa, y para fijar la mirada prefiere un rostro con ojos brillantes a cualquier cosa.
Gry protesta un poco más, estira las piernas, las vuelve a flexionar, patalea y se desliza un poco hacia arriba. Luego descansa ¡Qué fatigoso es moverse fuera del agua en que flotaba ingrávida!
Escúchame
Gry empieza a llamar a su madre con sonidos breves y penetrantes: “¡EH! ¡EH!” Siri responde, sin darse cuenta de lo que hace. Con voz suave y aguda dice: “Por fin has llegado, mi niña bonita. ¡Qué linda eres! Te estábamos esperando, Tesoro. ¡Hola, Cariño!” A los bebés se les habla con voz de seda. No necesita pensarlo, el maravilloso instinto maternal impulsa a Siri a hablar con tono agudo. Como hacemos la mayoría de las mujeres cuando estamos con un bebé. No podemos evitarlo. Es un sabio instinto: la ciencia ha demostrado que los bebés muestran interés precisamente por este tono de voz, mientras que una voz grave, por cariñosa que sea raramente les resulta tan cautivadora. También se ha comprobado que los recién nacidos prefieren la voz de su propia madre a cualquier otra, seguramente porque están acostumbrados a esa voz desde el útero. Si el padre ha hablado mucho o cantado cerca de la barriga, su voz será la segunda favorita. Así descansan Siri y Gry, charlando, sin que nadie las moleste. Are está sentado junto a ellas y, con un brazo sobre los hombros de Siri, las abraza a las dos. Siri sostiene a su hija, Are sostiene a la mujer que se ha convertido en la madre de su hija. Ésta es su familia. La matrona y su ayudante se desplazan por la sala en silencio mientras recogen y limpian.
La placenta se desprende llenando el canal del parto, y basta un breve pujo para completar el alumbramiento. Es grande y blanda, y brilla con las membranas traslúcidas que envolvían a Gry. La placenta sigue siendo hermosa pero ya no tiene ningún papel en esta historia.
Qué bien huele
Siri olfatea, deleitándose con el olor de la cabeza de su hija. No sabe que es así como casi todas las madres huelen a sus hijos. No es consciente de que incluso nosotros, humanos modernos de sentidos abotargados, usamos el olfato más de lo que pensamos. En un estudio, la mayor parte de las madres fue capaz de reconocer a sus hijos de pocos días con los ojos vendados, sólo por el olor. Una oveja que acaba de dar a luz no permite que un cordero se acerque a su ubre sin olfatearlo primero. Los animales que viven en grupo olfatean detenidamente al recién nacido tan pronto como la madre lo permite.
Gry también usa su naricita, la areola, la zona oscura en torno al pezón de su madre, está rodeada de glándulas cuyas secreciones grasas protegen contra la humedad y el roce, pero que también tiene un olor atractivo para el bebé y le llevan en la buena dirección. En un estudio, los investigadores lavaron con jabón uno de los pechos de cada madre inmediatamente después del parto, asegurándose de que ambos pechos estuvieran secos y calientes antes de colocar al recién nacido sobre la barriga de su madre. Cuando se les dio tiempo para buscar solitos, la mayor parte de los recién nacidos encontraron el camino hacia el pecho no lavado y se pusieron a mamar.
Siri absorbe el olor, la voz y la imagen de su hija. La besa, la acaricia y casi la degusta, con los labios sobre el pelo húmedo y suave. Siri desconoce que este proceso de establecer un vínculo con su recién nacida es similar al que atraviesan todos los demás mamíferos. ¿Tal vez los húmedos besos de Siri son equivalentes al lameteo de la madre en otras especies? Así los olores se dispersan y se potencian.
Búsqueda
De pronto Gry descubre el pezón y la oscura areola. Abre sus grandes ojos, fascinada ¿Está grabada en su mente la orden de dirigirse hacia esta agradable visión?
Inmediatamente después, Gry empieza a mover la boca. Sus labios se abren, se cierran y se tuercen en una mueca, una media sonrisa exploratoria. Saca la lengua, se la pasa por los labios, lametea un poco, babea. Siente el cosquilleo del pezón en su mejilla, lo que estimula el reflejo de búsqueda. Intenta con nuevos bríos dirigirse hacia el pecho. Por fin Gry, encima de su madre, alza la cabeza para buscar con la boca. Vacila, la cabeza le pesa demasiado, cae sobre la otra mejilla. Descansa otro poco, llora, vuelve a alzar la cabeza que se balancea, y falla el objetivo…
Animada por la voz suave y aguda de su madre que la tranquiliza e inspira, y por sus cálidas manos que la sujetan, Gry vuelve a empezar. Aterriza con el pezón prácticamente en la boca. Abre mucho la boca, como un bebé humano que busca... AHORA… lo ha conseguido, sus labios se cierran hambrientos sobre un gran bocado de pecho… Gry mama como si le fuera la vida en ello.
Manos amigas ajustan la posición de Gry para acercarla más a su madre. Al final, madre e hija yacen juntas, apretadas, barriga contra barriga. EL mentón de Gry se aprieta contra el pecho de su madre. Tiene los labios doblados hacia fuera, y se puede ver cómo los movimientos de succión se extienden hacia sus orejas. Al tener la boca tan abierta, el pecho llega hasta el paladar blando y desencadena un poderoso reflejo de succión.
Manantial de hormonas
Cuando Gry mama, los impulsos nerviosos viajan desde los pechos de Siri hasta su médula espinal, y desde allí hasta su cerebro, a su hipófisis. Esta pequeña fábrica de hormonas empieza inmediatamente a liberar las hormonas de la lactancia en la circulación de Siri. Las hormonas viajan por todas las arterias y llegan hasta la última célula de su cuerpo. Ahora, justo después del parto, la oxitócica es la hormona más importante. Debe llegar hasta los órganos cuyos receptores, gracias al parto, se han puesto en alerta. Como el útero, que se contrae poderosamente cuando la oxitócica llega a sus receptores en respuesta a la succión del bebé. Las paredes musculares del útero se contraen poderosamente y expulsan la placenta.
Maternidad y Lactancia
Gro Nylander
2004 Ediciones Granica
La pequeña GRY acaba de nacer en la sala de partos número tres. ¿Quieres venir conmigo, y nos sentamos muy calladitas en un rincón para admirar lo que viene después?
Gry lo tiene todo a su favor para comenzar con buen pie la vida fuera del útero. Es un bebé largamente esperado, y su madre, Siri, ha tenido un buen parto. Han sido catorce horas, y dolerle, le ha dolido; pero el parto ha evolucionado bien y ha sido soportable. El cuello del útero se fue abriendo poco a poco, y las pausas entre contracciones fueron tranquilas. Siri recuperaba fuerzas tan bien entre las pausas que no necesitó medicamentos para el dolor. En el momento más duro, justo antes de llegar a los diez centímetros de dilatación completa, pasó un rato en un baño caliente. Y en el expulsivo llegó a dormitar entre contracción y contracción. “Era como descender en balsa por un torrente”, dijo más tarde. Violentas fuerzas de la naturaleza la arrastraban. Sólo había que dejarse llevar y ayudar con toda su energía. Le hicieron masaje con aceite caliente en el periné, que se fue dilatando gradualmente.
Gry se deslizó lentamente, escurridiza como un anguila, sin causarle a su madre ni el más mínimo desgarro.
Ahora está ahí, entre las piernas de Siri. Pequeña, mojada, extraña y un poco ensangrentada. Unas manos cálidas y enguantadas la sostienen, le limpian delicadamente la nariz y la boca, le secan el pelo pringoso. El cordón umbilical late con fuerza, porque la placenta todavía transmite alimento y oxígeno desde Siri a su hija. Gry permanece un par de minutos a nivel más bajo que el vientre de su madre. Eso es magnífico, porque en esos momentos está recibiendo la última transfusión de sangre de la placenta antes de proseguir el viaje más importante de su vida: el viaje del útero al pecho.
Gry tiene un color azul y está cubierta de grasa. Primero protesta, y luego llora. La matrona y su ayudante sonríen. Are, el padre (porque se ha convertido en padre de repente) se deja caer sobre la silla con un gruñido de alivio. Exhausta y satisfecha, Siri siente que ya todo ha acabado: los largos meses de espera, las contracciones, la emoción del expulsivo cuando empujaba como si se le fuera la vida en ello (y así era, en efecto), el ardor que sintió al dilatarse el periné…
El primer encuentro
La comadrona levanta al bebé para entregárselo a Siri. Matrona, en noruego, es jordmor, “madre de la tierra” porque la mujer más experimentada que ayudaba en el parto levantaba ritualmente al bebé, nacido sobre la tierra, para entregárselo a la madre. De repente, Siri es madre. ¡Mamá! Se siente madre y siente que Gry es su hija.
Alguien ha desabrochado el camisón de Siri, y su hija descansa desnuda sobre su piel. Le entregan una toalla caliente, porque quiere secar ella misma a su hija. La seca frotando suavemente, le da calor y la estimula para que respire y continúe viviendo. Sus acciones evocan los continuos lametazos y empujones que dan otros mamíferos a sus crías recién nacidas. Siri se ocupa de Gry con cierta torpeza, mientras ésta, sobre la barriga de su madre, va adquiriendo un color rosado. Hay mucho espacio; la barriga cálida y grande de repente se ha quedado casi vacía. Are corta el cordón umbilical por donde le indica la matrona. Un poco tembloroso y con un nudo en la garganta separa a su hija de la madre. Ahora Gry es si cabe un poco más suya.
ry llora un poco, tensa los músculos con inquietud y no parece nada contenta de estar fuera de la acogedora caverna del útero, donde ha vivido durante nueve meses. En la cama, gracias a la lámpara térmica puede estar desnuda, moverse libremente, tocar y ser tocada. Siri comienza a palpar tímidamente a su hija, primero con las yemas de los dedos livianos y cautelosos. Cada vez más segura acaricia las manos y pies del bebé, tamborilea sobre sus tiernas extremidades, se atreve al fin a palmearle la espalda con la mano extendida, la sujeta con ternura, la mece suavemente.
Lo correcto es que sean las manos de Siri las primeras en tocar a Gry sin guantes. En el útero ha estado prácticamente libre de bacterias, ahora toda su piel se recubre de ellas. La mayoría son benignas, pero algunas son hostiles. Por eso es importante que provengan de Siri: su leche tendrá anticuerpos contra esas bacterias y protegerá a Gry. La persona que toque al bebé podría ser Are, su papá. Dos personas que viven juntas tienen muchas cepas bacterianas en común, de modo que la leche materna suele proteger también contra las bacterias del padre y del resto de la familia.
Te estoy viendo
Gry se tranquiliza y permanece quieta. Parpadea con sus ojos azul oscuro, cuyas enormes pupilas parecen contemplar el infinito. Siri la mueve un poco para verla mejor, inclina la cabeza hacia ella, la mira a los ojos.”¡Me está mirando!”. Algunos investigadores han descubierto que el contacto ocular precoz es importante para fortalecer el vínculo madre hijo. Una cosa es segura, el recién nacido normalmente mira y observa, y para fijar la mirada prefiere un rostro con ojos brillantes a cualquier cosa.
Gry protesta un poco más, estira las piernas, las vuelve a flexionar, patalea y se desliza un poco hacia arriba. Luego descansa ¡Qué fatigoso es moverse fuera del agua en que flotaba ingrávida!
Escúchame
Gry empieza a llamar a su madre con sonidos breves y penetrantes: “¡EH! ¡EH!” Siri responde, sin darse cuenta de lo que hace. Con voz suave y aguda dice: “Por fin has llegado, mi niña bonita. ¡Qué linda eres! Te estábamos esperando, Tesoro. ¡Hola, Cariño!” A los bebés se les habla con voz de seda. No necesita pensarlo, el maravilloso instinto maternal impulsa a Siri a hablar con tono agudo. Como hacemos la mayoría de las mujeres cuando estamos con un bebé. No podemos evitarlo. Es un sabio instinto: la ciencia ha demostrado que los bebés muestran interés precisamente por este tono de voz, mientras que una voz grave, por cariñosa que sea raramente les resulta tan cautivadora. También se ha comprobado que los recién nacidos prefieren la voz de su propia madre a cualquier otra, seguramente porque están acostumbrados a esa voz desde el útero. Si el padre ha hablado mucho o cantado cerca de la barriga, su voz será la segunda favorita. Así descansan Siri y Gry, charlando, sin que nadie las moleste. Are está sentado junto a ellas y, con un brazo sobre los hombros de Siri, las abraza a las dos. Siri sostiene a su hija, Are sostiene a la mujer que se ha convertido en la madre de su hija. Ésta es su familia. La matrona y su ayudante se desplazan por la sala en silencio mientras recogen y limpian.
La placenta se desprende llenando el canal del parto, y basta un breve pujo para completar el alumbramiento. Es grande y blanda, y brilla con las membranas traslúcidas que envolvían a Gry. La placenta sigue siendo hermosa pero ya no tiene ningún papel en esta historia.
Qué bien huele
Siri olfatea, deleitándose con el olor de la cabeza de su hija. No sabe que es así como casi todas las madres huelen a sus hijos. No es consciente de que incluso nosotros, humanos modernos de sentidos abotargados, usamos el olfato más de lo que pensamos. En un estudio, la mayor parte de las madres fue capaz de reconocer a sus hijos de pocos días con los ojos vendados, sólo por el olor. Una oveja que acaba de dar a luz no permite que un cordero se acerque a su ubre sin olfatearlo primero. Los animales que viven en grupo olfatean detenidamente al recién nacido tan pronto como la madre lo permite.
Gry también usa su naricita, la areola, la zona oscura en torno al pezón de su madre, está rodeada de glándulas cuyas secreciones grasas protegen contra la humedad y el roce, pero que también tiene un olor atractivo para el bebé y le llevan en la buena dirección. En un estudio, los investigadores lavaron con jabón uno de los pechos de cada madre inmediatamente después del parto, asegurándose de que ambos pechos estuvieran secos y calientes antes de colocar al recién nacido sobre la barriga de su madre. Cuando se les dio tiempo para buscar solitos, la mayor parte de los recién nacidos encontraron el camino hacia el pecho no lavado y se pusieron a mamar.
Siri absorbe el olor, la voz y la imagen de su hija. La besa, la acaricia y casi la degusta, con los labios sobre el pelo húmedo y suave. Siri desconoce que este proceso de establecer un vínculo con su recién nacida es similar al que atraviesan todos los demás mamíferos. ¿Tal vez los húmedos besos de Siri son equivalentes al lameteo de la madre en otras especies? Así los olores se dispersan y se potencian.
Búsqueda
De pronto Gry descubre el pezón y la oscura areola. Abre sus grandes ojos, fascinada ¿Está grabada en su mente la orden de dirigirse hacia esta agradable visión?
Inmediatamente después, Gry empieza a mover la boca. Sus labios se abren, se cierran y se tuercen en una mueca, una media sonrisa exploratoria. Saca la lengua, se la pasa por los labios, lametea un poco, babea. Siente el cosquilleo del pezón en su mejilla, lo que estimula el reflejo de búsqueda. Intenta con nuevos bríos dirigirse hacia el pecho. Por fin Gry, encima de su madre, alza la cabeza para buscar con la boca. Vacila, la cabeza le pesa demasiado, cae sobre la otra mejilla. Descansa otro poco, llora, vuelve a alzar la cabeza que se balancea, y falla el objetivo…
Animada por la voz suave y aguda de su madre que la tranquiliza e inspira, y por sus cálidas manos que la sujetan, Gry vuelve a empezar. Aterriza con el pezón prácticamente en la boca. Abre mucho la boca, como un bebé humano que busca... AHORA… lo ha conseguido, sus labios se cierran hambrientos sobre un gran bocado de pecho… Gry mama como si le fuera la vida en ello.
Manos amigas ajustan la posición de Gry para acercarla más a su madre. Al final, madre e hija yacen juntas, apretadas, barriga contra barriga. EL mentón de Gry se aprieta contra el pecho de su madre. Tiene los labios doblados hacia fuera, y se puede ver cómo los movimientos de succión se extienden hacia sus orejas. Al tener la boca tan abierta, el pecho llega hasta el paladar blando y desencadena un poderoso reflejo de succión.
Manantial de hormonas
Cuando Gry mama, los impulsos nerviosos viajan desde los pechos de Siri hasta su médula espinal, y desde allí hasta su cerebro, a su hipófisis. Esta pequeña fábrica de hormonas empieza inmediatamente a liberar las hormonas de la lactancia en la circulación de Siri. Las hormonas viajan por todas las arterias y llegan hasta la última célula de su cuerpo. Ahora, justo después del parto, la oxitócica es la hormona más importante. Debe llegar hasta los órganos cuyos receptores, gracias al parto, se han puesto en alerta. Como el útero, que se contrae poderosamente cuando la oxitócica llega a sus receptores en respuesta a la succión del bebé. Las paredes musculares del útero se contraen poderosamente y expulsan la placenta.
Maternidad y Lactancia
Gro Nylander
2004 Ediciones Granica
viernes, 10 de septiembre de 2010
Amamantar
Vídeo que nos muestra cómo se genera la leche, cuál es la posición correcta de la boca del bebé y por qué es tan importante:
viernes, 27 de agosto de 2010
Cómo saber si tu médico es prolactancia
Escrito originalmente en criandomultiples.blogspot.com
1. Te da muestras de leche de fórmula o folletos de compañías de leche adaptada cuando estás embarazada, o cuando ya has tenido a tu bebé. Tanto las muestras como los folletos animan a consumir el producto, y su distribución es puro marketing. No existen evidencias de que ninguna leche de fórmula sea mejor o peor que otra para un niño normal. Los textos, cd's o vídeos que acompañan a estas muestras son un medio más o menos sutil de socavar la lactancia materna y glorificar la leche de fórmula. Si no te crees esto, pregúntate a ti misma por qué las compañías que fabrican leche de fórmula usan tácticas despiadadas para asegurarse de que tu médico o el hospital te proporcionan los folletos y muestras y otras compañías no lo hacen. ¿No deberías preguntarte por qué tu pediatra no hace marketing de la lactancia materna?
2. Te dice que la lactancia materna y el biberón son esencialmente lo mismo. La mayoría de los bebés alimentados con biberón crecen sanos y seguros y no todos los bebés amamantados crecen así. Pero esto no significa que dar pecho y dar biberón sean esencialmente lo mismo. La leche de fórmula es un borrador de lo que sabíamos hace años sobre la leche materna, que es en sí mismo sólo una lejana aproximación de algo de lo que sólo ahora tenemos algunos indicios y que constantemente nos sorprende. Las diferencias tienen importantes consecuencias para la salud. Ciertos elementos de la leche materna no existen en la leche de fórmula, por ejemplo, anticuerpos y células para proteger al bebé contra infecciones, y una larga cadena de ácidos grasos poliinsaturadas para el correcto desarrollo de la vista y del cerebro del bebé. Y amamantar no es lo mismo que dar de comer con biberón, la relación que se crea es totalmente distinta. Si has sido incapaz de amamantar, es una lástima (aunque la mayoría de las veces los problemas se podrían haber evitado), pero dar a entender que no tiene importancia es ser condescendiente y estar equivocado. Un bebé no necesita ser amamantado para crecer feliz, saludable y seguro, pero ayuda mucho.
3. Te dice que la leche de fórmula tal o cual es mejor. Esto normalmente significa que tu pediatra atiende más a un representante de una determinada casa comercial. Puede significar también que sus hijos toleraron esta leche de fórmula mejor que otras. Significa que tiene prejuicios sin fundamento.
4. Te dice que no es necesario amamantar al bebé inmediatamente después del nacimiento porque tú estarás cansada y el bebé a menudo no está muy interesado en el pecho. No es necesario, pero ayuda mucho. Los bebés pueden mamar mientras la madre está descansando o durmiendo, aunque la mayoría de las madres no quieren dormir en un momento así. Los bebés no siempre muestran interés por mamar inmediatamente, pero esa no es razón para no darles la oportunidad de hacerlo. Muchos bebés se enganchan en las horas siguientes al parto, y ése es el momento más propicio para comenzar bien, pero no lo podrán hacer si son separados de sus madres. Si tienes la impresión de que es más importante pesar al bebé, echarle gotas en los ojos o inyectarle vitamina K que establecer la lactancia materna, deberías preguntarte sobre el compromiso con la lactancia de algunos.
5. Te dice que no existen cosas como la confusión tetina-pezón y que debes empezar enseguida a dar biberones a tu bebé para asegurarte de que el bebé acepta las tetinas ¿Por qué tienes que empezar a dar biberones enseguida si no existe la confusión tetina-pezón? Eso es poner el carro delante de los caballos. Lo que hay que demostrar es que es la tetina la que es inofensiva, algo que ningún mamífero hasta que el hombre había utilizado alguna vez, y en el hombre, incluso, no es común antes de finales del siglo XIX. Pero no se ha demostrado que el uso de tetinas sea inocuo para la lactancia materna. El profesional de la salud que supone que una tetina es algo inocuo, mira el mundo como si la alimentación con biberón, no amamantar, fuera el método fisiológico normal de la alimentación infantil. Por cierto, el hecho de que no todos o quizás ni siquiera la mayoría de los bebés que usan tetinas tengan problemas con la lactancia materna, no quiere decir que el uso temprano de estas cosas no pueden causar problemas para algunos bebés. A menudo es una combinación de factores, uno de los cuales podría ser la utilización de una tetina, que se suman al problema.
6. Te dice que debes dejar de dar el pecho porque tú o tu bebé estáis enfermos, o porque estás tomando medicamentos o te tienes que hacer algún examen médico. Hay situaciones ocasionales, pocas, en las que la lactancia materna no puede continuar, pero a menudo los profesionales sanitarios dan por hecho que la madre no puede continuar dando de mamar, y a menudo se equivocan. El profesional de la salud que apoya la lactancia materna hace esfuerzos por encontrar la manera de evitar la interrupción de la lactancia materna. Cuando una madre tenga que tomar medicamentos, el profesional de la salud tratará de usar medicamentos que no requieren que la madre deje de amamantar. (De hecho, muy pocos medicamentos requieren que la madre deje de amamantar). Es muy raro que haya sólo un medicamento que se pueda utilizar para un problema particular. Si la primera opción del profesional de la salud es un medicamento que requiere que dejes de dar el pecho, tienes derecho a pensar que no se ha dado cuenta realmente de la importancia de la lactancia materna.
7. Se sorprende al enterarse de que tu hijo de 6 meses de edad, sigue amamantando Muchos profesionales de la salud creen que los bebés tienen que continuar tomando leche artificial para bebés durante al menos nueve meses y hasta doce meses, pero al mismo tiempo, parecen creer que la leche materna y la lactancia son innecesarios e incluso perjudiciales si se mantienen más de seis meses. ¿Por qué es la copia mejor que la original? ¿Por qué no te preguntas por qué hay esta diferencia de razonamiento? En la mayor parte del mundo, la lactancia materna es lo normal hasta los dos o tres años de edad.
8. Te dice que la leche materna no le alimenta después de que el bebé tenga más de seis meses. Incluso si fuera cierto, todavía hay valor en la lactancia materna. La lactancia materna es una interacción única entre dos personas en el amor aun sin la leche. Pero no es cierto. La leche materna sigue siendo leche, con grasas, proteínas, calorías, vitaminas y demás, y los anticuerpos y otros elementos que protegen al bebé contra las infecciones siguen allí, algunos en mayor cantidad que cuando el bebé era más pequeño.
9. Te dice que nunca debes permitir que tu bebé se duerma al pecho. ¿Por qué no? Está bien si un bebé también puede dormirse sin teta, pero una de las ventajas de la lactancia materna es que tienes una manera práctica de dormir a tu bebé cuando está cansado. Las madres de todo el mundo desde el principio de sus tiempos de mamíferas han hecho precisamente eso. Uno de los grandes placeres de la paternidad sucede cuando un niño se duerme en tus brazos, sintiendo el calor que emite cuando el sueño lo vence. Uno de los mayores placeres de la lactancia materna, tanto para la madre y probablemente también para el bebé, es cuando el bebé se queda dormido en el pecho.
10. Te dice que no debes permanecer en el hospital para amamantar a tu hijo enfermo, porque es más importante descansar en casa. Es importante que descanses, y un hospital pro-lactancia materna se organizará de manera que puedas descansar mientras permaneces en el hospital para amamantar a tu bebé. Los bebés enfermos no necesitan menos pecho que un bebé sano, necesitan más.
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Lactancia
Documento sobre reducir la LA y aumentar la LM.
Pasos para ir poco a poco reduciendo la leche artificial y aumentando la lactancia materna
Lo primero que se necesita es confiar y tener paciencia y perseverancia. Incluso las madres adoptivas pueden conseguir amamantar, y el método es sencillo:
- Lo más importante es dejar que tu bebé mame cuanto más mejor, al menos unas 10-12 veces en 24 horas o más, si está dispuesto.
- A veces es más fácil dar de mamar a un niño cuando está soñoliento.
- Proporciona abundante contacto piel con piel con tu bebé. Las abuelas y otros miembros de la familia pueden ayudar si se encargan de otras responsabilidades, pero no deberán atender al bebé en ese momento. Más tarde podrán hacerlo de nuevo.
- Puedes ofrecer el pecho cada dos horas.
- Déjale mamar siempre que parezca interesado.
- Déjale mamar todo el tiempo que necesite en cada pecho hasta que se retire por sí mismo.
- Por la noche podéis estar juntos y alimentarlo al pecho todas las veces que quiera.
- No usar chupete, del chupete no sacan nada y les cansa y quita fuerza para mamar después.
- Durante los primeros días que se está intentando aumentar la producción de leche, y si el bebé está tomando leche artificial, sigue administrando la cantidad completa de alimento artificial recomendada para un niño o una niña de ese peso (150 cc por Kg y día), o la cantidad que le hubieran recomendado.
- Es aconsejable dar la leche artificial en vasito (de boca pequeña) o con jeringa.
- Controla al ganancia de peso del niño-a y la excreción de orina, para asegurarte de que está obteniendo suficiente leche.
- Si no está obteniendo suficiente leche, no reducir el alimento artificial durante unos pocos días y si fuese necesario, aumentar la cantidad de leche artificial durante un día o dos.
Disminución del suplemento de leche artificial
Es preferible continuar suplementando en grandes cantidades o durante mucho tiempo a reducir el suplemento demasiado o muy rápidamente.
Una forma útil para reducir los suplementos de leche artificial es la siguiente:
- Reducir la cantidad de suplemento artificial administrado en 24 horas unos 60 cc (centímetros cúbicos). Esta reducción se mantiene así durante unos días.
- Esta cantidad puede dividirse entre varias tomas: por ejemplo, reducir 10 cc en cinco de las tomas de leche artificial; o reducir dos tomas en 30 cc cada una.
- Continuar con la cantidad reducida de la leche artificial durante los inmediatos días siguientes.
- Si el bebé muestra por su comportamiento que tiene suficiente y si después de una semana ha ganado 125 gramos o más de peso, reducir de nuevo el suplemento de la leche artificial en la misma cantidad (otros 30 centímetros cúbicos) durante unos días y volver a comprobar el peso.
- Si el bebé muestra signos de hambre o si no ha ganado suficiente peso al final de una semana, no reducir el suplemento artificial y continuar con la misma cantidad una semana más. Si el bebé continúa mostrando signos de hambre o todavía no ha ganado peso después de otra semana, aumentar de nuevo el suplemento a como estaba antes de la reducción.
Hay varias rutinas para administrar el suplemento de leche artificial y cada madre elige la que más le conviene.
- Muchas prefieren suplementar con la leche artificial en algunas tomas y no en otras.
- Un patrón común es amamantar sin suplementos de leche artificial en las primeras horas del día o por la noche cuando se notan los pechos muy llenos y dar el suplemento en las últimas horas del día.
- Otro patrón común es suplementar alternativamente las tomas. A veces los suplementos continúan siendo necesarios hasta que se comienza la alimentación complementaria.
Algunas conclusiones
La relactación es posible y práctica para casi cualquier mujer si está adecuadamente motivada y apoyada. La edad, la paridad, la experiencia de amamantamiento previo y el tiempo que ha transcurrido desde la última vez que había dado el pecho, son factores menos importantes.
En amplios y numerosos estudios, la mayoría de las mujeres producen leche, comenzando habitualmente alrededor de la primera semana.
Aproximadamente la mitad de todas las madres que relactan son capaces de amamantar a sus hijos exclusivamente, es decir, sin suplementos de leche artificial, en un mes.
Cómo alimentar con vasito a un bebé
- Sostener al bebé sobre el regazo sentándose incorporada o semi-incorporada. El vasito se apoya ligeramente sobre el labio inferior del bebé y el canto del vaso toca la parte externa del labio superior del bebé.
- Inclinar el vasito de manera que la leche llegue justo a los labios del bebé.
- NO VERTER la leche dentro de la boca del bebé. Sólo sostener el vaso en sus labios y dejar que la tome el mismo.
- Cuando el bebé ha tenido suficiente, cierra su boca y no tomará nada más.
- Si no ha tomado la cantidad calculada, puede que tome más en la siguiente comida o puede que sea necesario alimentarlo más a menudo.
- Medir lo que toma el bebé a lo largo de 24 horas, no solo en cada toma. Un recién nacido de bajo peso, comienza a tomar leche en su boca con la lengua. Un reción nacido a término o un niño mayor succiona la leche y puede derramar parte de ella.
Suplementador de lactancia
En el mercado existe el suplementador, marca Medela, (se encuentra fácilmente en farmacias, con el nombre de Sistema de amamantamiento suplementario).
Método "gotear y chorrear"
Se gotea la leche con un cuentagotas o un vaso directamente sobre el pecho mientras el niño está mamando. Esta técnica puede usarse para incitar a un niño reacio a comenzar a succionar del pecho. Cuando el niño está bien cogido al pecho es menos satisfactoria, porque la leche no entra fácilmente en la boca del niño. Debido a que esta técnica es más fácil con tres manos, puede ser difícil para una madre que no tiene a nadie que le ayude
Resumen basado en el documento de la OMS-1998, disponible en:
RELACTACIÖN: http://www.aeped.es/lactanciamaterna/otros-doc.htm
versión en español: Dr Juan Jose Lasarte. Prsidente Comité de Lactancia AEP
Encontraréis más información relacionada con este tema en este documento de Multilacta: www.multilacta.org/archivos%20Multilact ... mentos.pdf
Lo primero que se necesita es confiar y tener paciencia y perseverancia. Incluso las madres adoptivas pueden conseguir amamantar, y el método es sencillo:
- Lo más importante es dejar que tu bebé mame cuanto más mejor, al menos unas 10-12 veces en 24 horas o más, si está dispuesto.
- A veces es más fácil dar de mamar a un niño cuando está soñoliento.
- Proporciona abundante contacto piel con piel con tu bebé. Las abuelas y otros miembros de la familia pueden ayudar si se encargan de otras responsabilidades, pero no deberán atender al bebé en ese momento. Más tarde podrán hacerlo de nuevo.
- Puedes ofrecer el pecho cada dos horas.
- Déjale mamar siempre que parezca interesado.
- Déjale mamar todo el tiempo que necesite en cada pecho hasta que se retire por sí mismo.
- Por la noche podéis estar juntos y alimentarlo al pecho todas las veces que quiera.
- No usar chupete, del chupete no sacan nada y les cansa y quita fuerza para mamar después.
- Durante los primeros días que se está intentando aumentar la producción de leche, y si el bebé está tomando leche artificial, sigue administrando la cantidad completa de alimento artificial recomendada para un niño o una niña de ese peso (150 cc por Kg y día), o la cantidad que le hubieran recomendado.
- Es aconsejable dar la leche artificial en vasito (de boca pequeña) o con jeringa.
- Controla al ganancia de peso del niño-a y la excreción de orina, para asegurarte de que está obteniendo suficiente leche.
- Si no está obteniendo suficiente leche, no reducir el alimento artificial durante unos pocos días y si fuese necesario, aumentar la cantidad de leche artificial durante un día o dos.
Disminución del suplemento de leche artificial
Es preferible continuar suplementando en grandes cantidades o durante mucho tiempo a reducir el suplemento demasiado o muy rápidamente.
Una forma útil para reducir los suplementos de leche artificial es la siguiente:
- Reducir la cantidad de suplemento artificial administrado en 24 horas unos 60 cc (centímetros cúbicos). Esta reducción se mantiene así durante unos días.
- Esta cantidad puede dividirse entre varias tomas: por ejemplo, reducir 10 cc en cinco de las tomas de leche artificial; o reducir dos tomas en 30 cc cada una.
- Continuar con la cantidad reducida de la leche artificial durante los inmediatos días siguientes.
- Si el bebé muestra por su comportamiento que tiene suficiente y si después de una semana ha ganado 125 gramos o más de peso, reducir de nuevo el suplemento de la leche artificial en la misma cantidad (otros 30 centímetros cúbicos) durante unos días y volver a comprobar el peso.
- Si el bebé muestra signos de hambre o si no ha ganado suficiente peso al final de una semana, no reducir el suplemento artificial y continuar con la misma cantidad una semana más. Si el bebé continúa mostrando signos de hambre o todavía no ha ganado peso después de otra semana, aumentar de nuevo el suplemento a como estaba antes de la reducción.
Hay varias rutinas para administrar el suplemento de leche artificial y cada madre elige la que más le conviene.
- Muchas prefieren suplementar con la leche artificial en algunas tomas y no en otras.
- Un patrón común es amamantar sin suplementos de leche artificial en las primeras horas del día o por la noche cuando se notan los pechos muy llenos y dar el suplemento en las últimas horas del día.
- Otro patrón común es suplementar alternativamente las tomas. A veces los suplementos continúan siendo necesarios hasta que se comienza la alimentación complementaria.
Algunas conclusiones
La relactación es posible y práctica para casi cualquier mujer si está adecuadamente motivada y apoyada. La edad, la paridad, la experiencia de amamantamiento previo y el tiempo que ha transcurrido desde la última vez que había dado el pecho, son factores menos importantes.
En amplios y numerosos estudios, la mayoría de las mujeres producen leche, comenzando habitualmente alrededor de la primera semana.
Aproximadamente la mitad de todas las madres que relactan son capaces de amamantar a sus hijos exclusivamente, es decir, sin suplementos de leche artificial, en un mes.
Cómo alimentar con vasito a un bebé
- Sostener al bebé sobre el regazo sentándose incorporada o semi-incorporada. El vasito se apoya ligeramente sobre el labio inferior del bebé y el canto del vaso toca la parte externa del labio superior del bebé.
- Inclinar el vasito de manera que la leche llegue justo a los labios del bebé.
- NO VERTER la leche dentro de la boca del bebé. Sólo sostener el vaso en sus labios y dejar que la tome el mismo.
- Cuando el bebé ha tenido suficiente, cierra su boca y no tomará nada más.
- Si no ha tomado la cantidad calculada, puede que tome más en la siguiente comida o puede que sea necesario alimentarlo más a menudo.
- Medir lo que toma el bebé a lo largo de 24 horas, no solo en cada toma. Un recién nacido de bajo peso, comienza a tomar leche en su boca con la lengua. Un reción nacido a término o un niño mayor succiona la leche y puede derramar parte de ella.
Suplementador de lactancia
En el mercado existe el suplementador, marca Medela, (se encuentra fácilmente en farmacias, con el nombre de Sistema de amamantamiento suplementario).
Método "gotear y chorrear"
Se gotea la leche con un cuentagotas o un vaso directamente sobre el pecho mientras el niño está mamando. Esta técnica puede usarse para incitar a un niño reacio a comenzar a succionar del pecho. Cuando el niño está bien cogido al pecho es menos satisfactoria, porque la leche no entra fácilmente en la boca del niño. Debido a que esta técnica es más fácil con tres manos, puede ser difícil para una madre que no tiene a nadie que le ayude
Resumen basado en el documento de la OMS-1998, disponible en:
RELACTACIÖN: http://www.aeped.es/lactanciamaterna/otros-doc.htm
versión en español: Dr Juan Jose Lasarte. Prsidente Comité de Lactancia AEP
Encontraréis más información relacionada con este tema en este documento de Multilacta: www.multilacta.org/archivos%20Multilact ... mentos.pdf
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Lactancia
jueves, 26 de agosto de 2010
Técnica de compresión del pecho
Escrito originalmente en albalactanciamaterna.org
Se usa para optimizar una toma, es decir conseguir que el bebé tome más leche en menos tiempo y evitar que esté mucho tiempo mamando con pocos resultados.
Es buena idea usarlo para bebés dormilones que están mucho tiempo al pecho pero comen poco.
Un bebé que mama mucho rato y come poco lo hace habitualmente con los ojos cerrados. Durante la mayor parte de la toma succiona el pecho como lo haría con un chupete, usando solo sus labios para succionar como en un aleteo. No verás movimiento cerca de la oreja de tu bebé mientras mama porque sus mandíbulas no se mueven vigorosamente, como lo harían en un bebé con mejor succión. Debido a que no estimula bien los pechos, obtiene mayormente leche baja en grasa y aumenta de peso lentamente.
Algunos bebés que maman mucho rato y comen poco no se despiertan durante la noche para mamar.
Es importante conocer los signos de que el bebé está tragando activamente y obtiene suficiente leche: Succión tipo: boca abierta grande-pausa-cerrar, movimiento amplio cerca de la oreja y sube y baja amplio de la mandíbula inferior. Al mismo tiempo si hay silencio ambiental se escucha la deglución de la leche.
Normalmente este tipo de succión sucede tras un minuto de succión rápida para estimular sin deglución y dura de unos tres a cinco minutos. Luego se deja de escuchar como deglute el bebé y las succiones se espacian por pausas cada vez más largas hasta que finalmente suelta el pecho.
La Compresión del pecho no se usa cuando el bebé esta “deglutiendo” leche activamente.
Se usa cuando ya no le escuchamos tragar y parece que la succión es menos activa. Es posible que la boca se esté moviendo pero ya no tan ampliamente como antes.
Si la compresión ya no surte efecto después de un rato: Y parece que el bebé se está adormilando o comenzando a lloriquear porque el flujo de leche es lento, pon al bebé en el otro pecho y repite el proceso, cambiando de un pecho a otro cuantas veces sea necesario hasta que la compresión ya no funcione para mantener al bebé activo.
Es buena idea experimentar: Aunque esta técnica funciona bien para muchas madres, puedes probar cualquier variación que te funcione mejor. La técnica funciona mientras no te duela el comprimir el pecho y tu bebé esté obteniendo suficiente leche.
Se usa para optimizar una toma, es decir conseguir que el bebé tome más leche en menos tiempo y evitar que esté mucho tiempo mamando con pocos resultados.
Es buena idea usarlo para bebés dormilones que están mucho tiempo al pecho pero comen poco.
¿Cómo reconocer este tipo de bebés?
Un bebé que mama mucho rato y come poco realiza un agarre incorrecto, es decir que el pecho no recibe la estimulación necesaria dentro de su boca para succionar activamente y obtiene poca leche por su esfuerzo. Para poder obtener la leche que necesita puede ser que quiera mamar todo el rato y llore cuando intentes retirarlo del pecho.Un bebé que mama mucho rato y come poco lo hace habitualmente con los ojos cerrados. Durante la mayor parte de la toma succiona el pecho como lo haría con un chupete, usando solo sus labios para succionar como en un aleteo. No verás movimiento cerca de la oreja de tu bebé mientras mama porque sus mandíbulas no se mueven vigorosamente, como lo harían en un bebé con mejor succión. Debido a que no estimula bien los pechos, obtiene mayormente leche baja en grasa y aumenta de peso lentamente.
Algunos bebés que maman mucho rato y comen poco no se despiertan durante la noche para mamar.
Cuando la lactancia es dolorosa
Otro motivo para usar la compresión del pecho es cuando la lactancia es dolorosa, de este modo disminuimos el tiempo que el bebé está al pecho, pues ingiere mucha más cantidad de leche en menos tiempo.Es importante conocer los signos de que el bebé está tragando activamente y obtiene suficiente leche: Succión tipo: boca abierta grande-pausa-cerrar, movimiento amplio cerca de la oreja y sube y baja amplio de la mandíbula inferior. Al mismo tiempo si hay silencio ambiental se escucha la deglución de la leche.
Normalmente este tipo de succión sucede tras un minuto de succión rápida para estimular sin deglución y dura de unos tres a cinco minutos. Luego se deja de escuchar como deglute el bebé y las succiones se espacian por pausas cada vez más largas hasta que finalmente suelta el pecho.
La Compresión del pecho no se usa cuando el bebé esta “deglutiendo” leche activamente.
Se usa cuando ya no le escuchamos tragar y parece que la succión es menos activa. Es posible que la boca se esté moviendo pero ya no tan ampliamente como antes.
¿Cómo se hace la compresión?
La madre sostiene su pecho con una mano, tan cerca como sea posible de su pared torácica, el pulgar de un lado y los cuatro dedos restantes del otro lado del pecho en forma de C, con una buena porción del pecho en su mano. Luego junta su pulgar y cuatros dedos, comprimiendo el pecho. Esto se debe hacer con firmeza, pero no tan fuerte que haga daño.Para que lo entiendas mejor puede servir la comparación con un bocadillo de pan de molde: Piensa que tu pecho es un bocadillo de 3 pisos de pan de molde y debes hacer que te entre en la boca, comprime el pecho de la misma maneraEs de esperar que el bebé comience a deglutir de nuevo (succión de boca abierta grande-pausa-cerrar). Si es así, debes seguir comprimiendo hasta que el bebé vuelva a mamar sin tragar. No debes soltar mientras lo oyes tragar. Cuando ya no lo veas tragar libera la presión sobre el pecho para que no se te canse la mano y la leche que está en otras áreas del pecho comenzará a fluir de nuevo:
- Algunos bebés dejarán de succionar. Si eso sucede vuelve a comprimir el pecho.
- Algunos bebés comienzan a deglutir cuando liberas la compresión. Si eso sucede espera y no comprimas de nuevo hasta que vuelvas a sentir que tu hijo no traga.
- Cada vez que comprimas tu pecho, mueve la posición de tu mano ligeramente en una dirección, de manera que cada vez que comprimas lo hagas sobre un área diferente del pecho.
Si la compresión ya no surte efecto después de un rato: Y parece que el bebé se está adormilando o comenzando a lloriquear porque el flujo de leche es lento, pon al bebé en el otro pecho y repite el proceso, cambiando de un pecho a otro cuantas veces sea necesario hasta que la compresión ya no funcione para mantener al bebé activo.
Es buena idea experimentar: Aunque esta técnica funciona bien para muchas madres, puedes probar cualquier variación que te funcione mejor. La técnica funciona mientras no te duela el comprimir el pecho y tu bebé esté obteniendo suficiente leche.
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Lactancia
Frenillo sublingual corto (anquiloglosia)
Escrito originalmente en albalactanciamaterna.org
¿Qué es el frenillo sublingual?
El frenillo sublingual se define como una membrana mucosa situada bajo la lengua. Si dificulta o impide el movimiento normal de ésta, se dice que hay anquiloglosia o frenillo sublingual corto.
El frenillo sublingual se halla en la cara posterior de la lengua. Forma parte la mucosa oral y se halla poco vascularizado e inervado, por lo que si es necesario cortarlo ofrece poca resistencia, apenas sangra y no duele.
El frenillo puede ser flexible o inflexible, de tejido blando o fibroso, largo o corto, lo que influirá en el grado de restricción de los movimientos linguales. Asimismo, el punto de inserción del frenillo en la lengua puede variar considerablemente (posterior o anterior).
¿Por qué parece de pronto que hay tantos niños con frenillo corto?
Antiguamente se diagnosticaba y remediaba la anquiloglosia nada más nacer el niño, y durante siglos las comadronas se han encargado de cortar los frenillos, pero a mediados del siglo XX la lactancia materna perdió popularidad y la frenotomía de rutina dejó de ser habitual, pues cuando había dificultades la solución era suspender la lactancia materna e iniciar la administración de leche artificial.
Ya en el siglo XXI, la conciencia de la superioridad de la lactancia materna y el aumento del interés por todo lo relacionado con ésta han vuelto a poner de actualidad los problemas derivados de un frenillo sublingual corto y la búsqueda de soluciones a los mismos.
¿Tan importante es?
La movilidad de la lengua es de vital importancia para la buena marcha de la lactancia, y para que ésta resulte placentera para la madre y efectiva para el niño.
Puede ocurrir que el bebé tenga frenillo corto pero que esta circunstancia no le cause problemas a él ni a su madre, gracias a la capacidad de adaptación del pecho materno y a la propia fisiología de la glándula mamaria. Si un niño crece y aumenta de peso correctamente, y su madre tampoco siente dolor al amamantar, no es necesario realizar intervención alguna, salvo que se quieran prevenir otros posibles problemas futuros (recordemos que la lengua no sólo es importante para mamar, sino que influye de manera decisiva en el desarrollo de toda la cavidad oral, por lo que repercute en la dentición, el habla, la respiración y puede incluso determinar la propensión a sufrir problemas como otitis, sinusitis, etc).
Los bebés deben realizar una compleja coreografía con la lengua para:
* Obtener una buena y efectiva transferencia de leche.
* No dañar el pezón.
Hay cuatro movimientos principales que la lengua del niño debe realizar:
Extensión: acción de sacar la lengua hasta cubrir la encía inferior con la lengua y mantenerla en esta postura mientras dura la toma.
Elevación: acción de alzar la lengua hacia el paladar para comprimir la areola y poder así "ordeñar" el pecho.
Latarelización: la habilidad de mover la lengua a ambos lados de la boca.
Peristaltismo: movimiento ondulante de la lengua que permite llevar la leche hacia la faringe para ser deglutida.
La anquiloglosia puede impedir o restringir estos movimientos, dificultando o imposibilitando un buen agarre del niño al pecho, lo que a su vez puede hacer que la transferencia de leche sea insuficiente. El niño con anquiloglosia realiza movimientos compensatorios de succión para evitar que el pezón se le escape de la boca (uno de los más habituales es comprimir el pezón con la encía inferior), que a su vez provocan traumatismos de grado variable en la mama.
¿Qué problemas puede ocasionar el frenillo corto?
En la mayoría de los casos, la anquiloglosia perjudica tanto a la madre como al bebé.
Para la madre, el mayor inconveniente de dar de mamar a un niño con frenillo corto es el dolor: se producen grietas por la fricción a la que se ve sometido el pezón, infecciones bacterianas causadas por un mal drenaje de los conductos y favorecidas por la presencia de las grietas, isquemias por la compresión del pezón contra el paladar. Todo ello hace que la experiencia de dar el pecho resulte dolorosa y desagradable.
No todas las glándulas mamarias reaccionan del mismo modo ante una succión ineficaz. Hay casos en los que la madre sufre falta de leche (hipogalactia) y hasta que se corta el frenillo o se estimula la producción (con el uso de un extractor, por ejemplo), la cantidad de leche producida es insuficiente. Por el contrario, hay madres cuyas glándulas mamarias parecen querer compensar el problema disparando la producción, lo que hace que padezcan ingurgitaciones constantes y subidas de leche entre tomas.
Además, las tomas pueden ser interminables, ya que los bebés con anquiloglosia no sueltan el pecho por sí mismos y suelen mostrarse llorosos e irritables. La madre se siente cansada y frustrada, lo que puede conducir al abandono precoz de la lactancia, incluso por parte de madres muy motivadas.
En otras ocasiones, la succión no es dolorosa pero si inefectiva. Para la madre esto resulta desconcertante, ya que el niño mama aparentemente bien pero se muestra muy demandante y no gana suficiente peso. Estas madres pueden llegar a pensar que su leche no es buena o que no son capaces de producir suficiente cantidad, cuando en realidad el problema es otro.
Para los bebés, las consecuencias de un frenillo corto pueden variar mucho, y aunque a corto plazo pueden afectar negativamente a la lactancia, a medio y largo plazo causan también otros trastornos.
Hay niños con anquiloglosia que no aumentan de peso debido a la succión ineficaz, que se traduce en una escasa producción de leche. Otros aumentan con normalidad o de manera espectacular.
La glándula mamaria actúa a menudo de forma compensatoria. Ante un bebé que mama de forma ineficaz o caótica, puede reaccionar fabricando mucha leche y dando lugar a una producción excesiva (hipergalactia). Cuando esto ocurre, los bebés toman mucha leche de inicio, más rica en lactosa, lo que la hace difícil de digerir y puede dar lugar a deposiciones verdes, malolientes y explosivas, muy diferentes de las deposiciones típicas del lactante amamantado, que son de color mostaza y con un olor dulzón que recuerda al del yogur.
Este exceso de lactosa también los hace más propensos a sufrir regurgitación, puesto que deben tomar más volumen de leche para obtener las mismas calorías que recibirían si mamaran de forma eficaz, y molestias intestinales (gases, cólicos).
Al nacer, todos los bebés tienen el paladar alto y cerrado, pero a medida que la lengua se mueve eficazmente en la cavidad oral, éste se va abriendo y descendiendo. Si la lengua no tiene capacidad de elevación debido a un frenillo corto, este cambio no se produce, lo que afecta a toda la estructura maxilofacial.
Al quedar el paladar más elevado, las coanas (aberturas posteriores de las fosas nasales) ven reducido su diámetro, lo que hace que los bebés con frenillo corto respiren más por la boca que por la nariz, duerman con la boca abierta y ronquen durante el sueño. Los problemas respiratorios se deben a la entrada de aire a los pulmones directamente por la boca. Ese aire no es filtrado por las fosas nasales, lo que facilita la entrada de partículas dañinas. Y es más frío, lo que les predispone a sufrir bronquitis y neumonías. También son propensos a sufrir otitis, debido a un mal drenaje de la trompa de Eustaquio. Asimismo, hay estudios que relacionan la anquiloglosia con una mayor incidencia de las apneas del sueño.
La maloclusión dental es otro problema derivado de la anquiloglosia y se manifiesta cuando empiezan a salir los dientes. Éstos pueden nacer desplazados o encabalgarse, lo que unido a la deformación del paladar puede requerir costosas intervenciones odontológicas.
Cuando los niños con anquiloglosia crecen, surgen problemas logopédicos (dislalias o trastornos de articulación fonética) en la pronunciación de las consonantes /r/, /rr/, /l/, /t/, /d/, /n/, /s/ y /z/.
Por último, la anquiloglosia es responsable asimismo de problemas de tipo social que no por leves dejan de afectar la calidad de vida de quien los sufre: las personas con frenillo corto no pueden hacer cosas tan sencillas como lamer un helado o besar con la lengua.
¿Cómo se diagnostica la anquiloglosia?
Hay que evaluar el grado de movilidad de la lengua, incluida la capacidad de la misma para extenderse más allá del labio inferior, elevarse hasta el paladar estando la boca bien abierta y efectuar movimientos transversales de una comisura de la boca a la otra sin necesidad de deformarse (lateralización). La elevación parece ser el movimiento lingual que más influye en la lactancia, por lo que debería pesar más que los demás parámetros a la hora de evaluar la anquiloglosia.
¿Hay varios grados de anquiloglosia?
A grosso modo, podemos decir que existen dos grandes grupos diferenciados: los frenillos anteriores y los posteriores. Los primeros, que representan el 75% de la incidencia de anquiloglosia, se observan a simple vista y son fáciles de diagnosticar y tratar mediante frenotomía. Los segundos pueden pasar inadvertidos y requieren una intervención más compleja denominada frenuloplastia.
Frenillos anteriores
Tipo 1: la lengua tiene forma de corazón y presenta una funcionalidad muy restringida. El frenillo, que se inserta en la punta de la lengua, se observa a simple vista.
Tipo 2: el frenillo se inserta más atrás que en el tipo 1, a una distancia de entre 2 y 4 mm respecto de la punta de la lengua. También puede restringir considerablemente la elevación y extensión de la lengua, que se presenta plana o ligeramente combada.
Frenillos posteriores
Tipo 3: este tipo de frenillo podría definirse como una combinación de los tipos 2 y 4, puesto que existe una pequeña membrana visible en la cara posterior de la lengua pero también un anclaje submucoso, por lo que no basta con seccionar la membrana para liberar la lengua del suelo de la boca. Este tipo de frenillo puede resultar difícil de observar a simple vista, pero basta pasar un dedo de lado a lado bajo la lengua en reposo del bebé para advertir su presencia. La lengua puede presentar un aspecto normal y realizar el movimiento de extensión con relativa facilidad, pero al hacerlo se combará por la periferia y se deprimirá en el centro, y el bebé no podrá elevarla hasta tocar el paladar con la boca totalmente abierta. En función del grosor y fibrosidad del componente submucoso, la lengua también puede presentar un aspecto apelotonado y compacto.
Tipo 4 o frenillo oculto: el frenillo como tal no se aprecia a simple vista, ya que se halla oculto bajo una capa de tejido mucoso, y restringe casi totalmente la movilidad de la lengua, por lo que ésta se halla muy anclada al suelo de la boca y puede presentar un aspecto compacto. El movimiento de la lengua suele ser asimétrico. A menudo, se aprecia un paladar ojival o estrecho, consecuencia directa de la escasa movilidad de la lengua.
¿Qué son los movimientos compensatorios?
Son recursos que desarrollan los niños para ayudarse a mamar y contrarrestar las dificultades que les causa el frenillo corto:
* Sellan el pecho ejerciendo una presión excesiva con los labios, lo que les causa ampollas labiales, sobre todo en el labio superior.
* Comprimen la encía contra el pezón y causan traumatismos y mal drenaje, lo que a su vez favorece la aparición de infecciones.
* Maman abriendo poco la boca para evitar que el pezón se les escape, lo que causa mala transferencia de leche y mal drenaje de la mama, lo que puede ocasionar dolor e infecciones a la madre (mastitis).
¿Qué hacer cuando hay problemas con la lactancia y al bebé se le diagnostica una anquiloglosia?
Dependerá de cada familia. Algunas decidirán rápidamente realizar una intervención quirúrgica (frenotomía o frenuloplastia) para solucionar las dificultades con la lactancia y prevenir posibles problemas futuros, mientras que otras preferirán no intervenir y buscar alternativas. También habrá quienes prefieran probar medidas paliativas antes de decidirse por una intervención quirúrgica.
¿Hay otras soluciones para mantener la lactancia sin tener que realizar una frenotomía?
Lo primero es intentar optimizar la colocación del niño al pecho, de tal modo que gran parte de la areola entre dentro de la boca de éste, facilitando así la transferencia de leche y evitando a la madre el dolor causado por la presión que realizan las encías.
El agarre palmar del pecho ayuda a controlar la mandíbula del niño. La postura "a caballito", en la que el niño mama sentado a horcajadas sobre el muslo de la madre, puede contribuir a minimizar las molestias de ésta y a hacer más efectivas las tomas.
También hay niños encuentran una postura efectiva cuando se les deja buscar y cogerse al pecho de forma espontánea, sin dirigir ni controlar sus movimientos. Es lo que se conoce como afianzamiento espontáneo.
Algunas madres encuentran alivio utilizando pezoneras finas de látex, que no interfieren en la producción de leche y a veces ayudan a soportar el dolor. A los bebés la pezonera les permite un mayor afianzamiento del pezón dentro de su boca.
En el caso de los bebés con escasa ganancia de peso, hay que iniciar suplementación, a ser posible con leche materna.
Si existe hipogalactia asociada, habrá que estimular la producción de leche utilizando un buen extractor.
En todos los casos, es muy recomendable practicar la compresión mamaria, VÍNCULO A COMPRESIÓN MAMARIA para acortar las tomas dolorosas y hacerlas más efectivas.
¿Qué es y cómo se hace una frenotomía?
Se trata del procedimiento quirúrgico por el que se secciona el frenillo sublingual. Es una técnica sencilla que se realiza en pocos segundos. Hay cirujanos que optan por aplicar anestesia tópica antes de hacer una frenotomía, pero en la mayoría de casos no es necesario, puesto que, como se ha dicho ya, es una zona poco inervada y que apenas tiene sensibilidad.
Antes de proceder al corte, el cirujano elevará la lengua del bebé con un retractor acanalado que le permitirá visualizar el frenillo. El corte se lleva a cabo con tijeras quirúrgicas.
A veces se produce un ligero sangrado sin mayor trascendencia, que se detiene simplemente comprimiendo la zona con una gasa. Una vez realizada la frenotomía, el bebé es colocado al pecho enseguida para reanudar la lactancia.
Conviene advertir que la frenotomía puede no solucionar de inmediato los problemas de lactancia. Pese a que la mayoría de madres notan una mejoría al instante, en otros casos puede ser necesario realizar ejercicios específicos de fisioterapia de la succión y tener paciencia hasta que el niño aprenda a mamar moviendo la lengua de manera correcta.
¿Qué es y cómo se hace una frenuloplastia?
En el caso de los frenillos posteriores (tipos 3 y 4), la frenotomía puede no ser suficiente, puesto que hay que liberar la lengua totalmente del suelo de la boca. Las intervenciones que se realizan en este caso se denominan frenuloplastias o z-plastias.
Estos procedimientos son algo más complejos que las frenotomías, no se pueden realizar de forma ambulatoria y requieren anestesia o sedación, por lo que deben realizarlos profesionales especializados en quirófano.
¿Qué es el frenillo sublingual?
El frenillo sublingual se define como una membrana mucosa situada bajo la lengua. Si dificulta o impide el movimiento normal de ésta, se dice que hay anquiloglosia o frenillo sublingual corto.
El frenillo sublingual se halla en la cara posterior de la lengua. Forma parte la mucosa oral y se halla poco vascularizado e inervado, por lo que si es necesario cortarlo ofrece poca resistencia, apenas sangra y no duele.
El frenillo puede ser flexible o inflexible, de tejido blando o fibroso, largo o corto, lo que influirá en el grado de restricción de los movimientos linguales. Asimismo, el punto de inserción del frenillo en la lengua puede variar considerablemente (posterior o anterior).
¿Por qué parece de pronto que hay tantos niños con frenillo corto?
Antiguamente se diagnosticaba y remediaba la anquiloglosia nada más nacer el niño, y durante siglos las comadronas se han encargado de cortar los frenillos, pero a mediados del siglo XX la lactancia materna perdió popularidad y la frenotomía de rutina dejó de ser habitual, pues cuando había dificultades la solución era suspender la lactancia materna e iniciar la administración de leche artificial.
Ya en el siglo XXI, la conciencia de la superioridad de la lactancia materna y el aumento del interés por todo lo relacionado con ésta han vuelto a poner de actualidad los problemas derivados de un frenillo sublingual corto y la búsqueda de soluciones a los mismos.
¿Tan importante es?
La movilidad de la lengua es de vital importancia para la buena marcha de la lactancia, y para que ésta resulte placentera para la madre y efectiva para el niño.
Puede ocurrir que el bebé tenga frenillo corto pero que esta circunstancia no le cause problemas a él ni a su madre, gracias a la capacidad de adaptación del pecho materno y a la propia fisiología de la glándula mamaria. Si un niño crece y aumenta de peso correctamente, y su madre tampoco siente dolor al amamantar, no es necesario realizar intervención alguna, salvo que se quieran prevenir otros posibles problemas futuros (recordemos que la lengua no sólo es importante para mamar, sino que influye de manera decisiva en el desarrollo de toda la cavidad oral, por lo que repercute en la dentición, el habla, la respiración y puede incluso determinar la propensión a sufrir problemas como otitis, sinusitis, etc).
Los bebés deben realizar una compleja coreografía con la lengua para:
* Obtener una buena y efectiva transferencia de leche.
* No dañar el pezón.
Hay cuatro movimientos principales que la lengua del niño debe realizar:
Extensión: acción de sacar la lengua hasta cubrir la encía inferior con la lengua y mantenerla en esta postura mientras dura la toma.
Elevación: acción de alzar la lengua hacia el paladar para comprimir la areola y poder así "ordeñar" el pecho.
Latarelización: la habilidad de mover la lengua a ambos lados de la boca.
Peristaltismo: movimiento ondulante de la lengua que permite llevar la leche hacia la faringe para ser deglutida.
La anquiloglosia puede impedir o restringir estos movimientos, dificultando o imposibilitando un buen agarre del niño al pecho, lo que a su vez puede hacer que la transferencia de leche sea insuficiente. El niño con anquiloglosia realiza movimientos compensatorios de succión para evitar que el pezón se le escape de la boca (uno de los más habituales es comprimir el pezón con la encía inferior), que a su vez provocan traumatismos de grado variable en la mama.
¿Qué problemas puede ocasionar el frenillo corto?
En la mayoría de los casos, la anquiloglosia perjudica tanto a la madre como al bebé.
Para la madre, el mayor inconveniente de dar de mamar a un niño con frenillo corto es el dolor: se producen grietas por la fricción a la que se ve sometido el pezón, infecciones bacterianas causadas por un mal drenaje de los conductos y favorecidas por la presencia de las grietas, isquemias por la compresión del pezón contra el paladar. Todo ello hace que la experiencia de dar el pecho resulte dolorosa y desagradable.
No todas las glándulas mamarias reaccionan del mismo modo ante una succión ineficaz. Hay casos en los que la madre sufre falta de leche (hipogalactia) y hasta que se corta el frenillo o se estimula la producción (con el uso de un extractor, por ejemplo), la cantidad de leche producida es insuficiente. Por el contrario, hay madres cuyas glándulas mamarias parecen querer compensar el problema disparando la producción, lo que hace que padezcan ingurgitaciones constantes y subidas de leche entre tomas.
Además, las tomas pueden ser interminables, ya que los bebés con anquiloglosia no sueltan el pecho por sí mismos y suelen mostrarse llorosos e irritables. La madre se siente cansada y frustrada, lo que puede conducir al abandono precoz de la lactancia, incluso por parte de madres muy motivadas.
En otras ocasiones, la succión no es dolorosa pero si inefectiva. Para la madre esto resulta desconcertante, ya que el niño mama aparentemente bien pero se muestra muy demandante y no gana suficiente peso. Estas madres pueden llegar a pensar que su leche no es buena o que no son capaces de producir suficiente cantidad, cuando en realidad el problema es otro.
Para los bebés, las consecuencias de un frenillo corto pueden variar mucho, y aunque a corto plazo pueden afectar negativamente a la lactancia, a medio y largo plazo causan también otros trastornos.
Hay niños con anquiloglosia que no aumentan de peso debido a la succión ineficaz, que se traduce en una escasa producción de leche. Otros aumentan con normalidad o de manera espectacular.
La glándula mamaria actúa a menudo de forma compensatoria. Ante un bebé que mama de forma ineficaz o caótica, puede reaccionar fabricando mucha leche y dando lugar a una producción excesiva (hipergalactia). Cuando esto ocurre, los bebés toman mucha leche de inicio, más rica en lactosa, lo que la hace difícil de digerir y puede dar lugar a deposiciones verdes, malolientes y explosivas, muy diferentes de las deposiciones típicas del lactante amamantado, que son de color mostaza y con un olor dulzón que recuerda al del yogur.
Este exceso de lactosa también los hace más propensos a sufrir regurgitación, puesto que deben tomar más volumen de leche para obtener las mismas calorías que recibirían si mamaran de forma eficaz, y molestias intestinales (gases, cólicos).
Al nacer, todos los bebés tienen el paladar alto y cerrado, pero a medida que la lengua se mueve eficazmente en la cavidad oral, éste se va abriendo y descendiendo. Si la lengua no tiene capacidad de elevación debido a un frenillo corto, este cambio no se produce, lo que afecta a toda la estructura maxilofacial.
Al quedar el paladar más elevado, las coanas (aberturas posteriores de las fosas nasales) ven reducido su diámetro, lo que hace que los bebés con frenillo corto respiren más por la boca que por la nariz, duerman con la boca abierta y ronquen durante el sueño. Los problemas respiratorios se deben a la entrada de aire a los pulmones directamente por la boca. Ese aire no es filtrado por las fosas nasales, lo que facilita la entrada de partículas dañinas. Y es más frío, lo que les predispone a sufrir bronquitis y neumonías. También son propensos a sufrir otitis, debido a un mal drenaje de la trompa de Eustaquio. Asimismo, hay estudios que relacionan la anquiloglosia con una mayor incidencia de las apneas del sueño.
La maloclusión dental es otro problema derivado de la anquiloglosia y se manifiesta cuando empiezan a salir los dientes. Éstos pueden nacer desplazados o encabalgarse, lo que unido a la deformación del paladar puede requerir costosas intervenciones odontológicas.
Cuando los niños con anquiloglosia crecen, surgen problemas logopédicos (dislalias o trastornos de articulación fonética) en la pronunciación de las consonantes /r/, /rr/, /l/, /t/, /d/, /n/, /s/ y /z/.
Por último, la anquiloglosia es responsable asimismo de problemas de tipo social que no por leves dejan de afectar la calidad de vida de quien los sufre: las personas con frenillo corto no pueden hacer cosas tan sencillas como lamer un helado o besar con la lengua.
¿Cómo se diagnostica la anquiloglosia?
Hay que evaluar el grado de movilidad de la lengua, incluida la capacidad de la misma para extenderse más allá del labio inferior, elevarse hasta el paladar estando la boca bien abierta y efectuar movimientos transversales de una comisura de la boca a la otra sin necesidad de deformarse (lateralización). La elevación parece ser el movimiento lingual que más influye en la lactancia, por lo que debería pesar más que los demás parámetros a la hora de evaluar la anquiloglosia.
¿Hay varios grados de anquiloglosia?
A grosso modo, podemos decir que existen dos grandes grupos diferenciados: los frenillos anteriores y los posteriores. Los primeros, que representan el 75% de la incidencia de anquiloglosia, se observan a simple vista y son fáciles de diagnosticar y tratar mediante frenotomía. Los segundos pueden pasar inadvertidos y requieren una intervención más compleja denominada frenuloplastia.
Frenillos anteriores
Tipo 1: la lengua tiene forma de corazón y presenta una funcionalidad muy restringida. El frenillo, que se inserta en la punta de la lengua, se observa a simple vista.
Tipo 2: el frenillo se inserta más atrás que en el tipo 1, a una distancia de entre 2 y 4 mm respecto de la punta de la lengua. También puede restringir considerablemente la elevación y extensión de la lengua, que se presenta plana o ligeramente combada.
Frenillos posteriores
Tipo 3: este tipo de frenillo podría definirse como una combinación de los tipos 2 y 4, puesto que existe una pequeña membrana visible en la cara posterior de la lengua pero también un anclaje submucoso, por lo que no basta con seccionar la membrana para liberar la lengua del suelo de la boca. Este tipo de frenillo puede resultar difícil de observar a simple vista, pero basta pasar un dedo de lado a lado bajo la lengua en reposo del bebé para advertir su presencia. La lengua puede presentar un aspecto normal y realizar el movimiento de extensión con relativa facilidad, pero al hacerlo se combará por la periferia y se deprimirá en el centro, y el bebé no podrá elevarla hasta tocar el paladar con la boca totalmente abierta. En función del grosor y fibrosidad del componente submucoso, la lengua también puede presentar un aspecto apelotonado y compacto.
Tipo 4 o frenillo oculto: el frenillo como tal no se aprecia a simple vista, ya que se halla oculto bajo una capa de tejido mucoso, y restringe casi totalmente la movilidad de la lengua, por lo que ésta se halla muy anclada al suelo de la boca y puede presentar un aspecto compacto. El movimiento de la lengua suele ser asimétrico. A menudo, se aprecia un paladar ojival o estrecho, consecuencia directa de la escasa movilidad de la lengua.
¿Qué son los movimientos compensatorios?
Son recursos que desarrollan los niños para ayudarse a mamar y contrarrestar las dificultades que les causa el frenillo corto:
* Sellan el pecho ejerciendo una presión excesiva con los labios, lo que les causa ampollas labiales, sobre todo en el labio superior.
* Comprimen la encía contra el pezón y causan traumatismos y mal drenaje, lo que a su vez favorece la aparición de infecciones.
* Maman abriendo poco la boca para evitar que el pezón se les escape, lo que causa mala transferencia de leche y mal drenaje de la mama, lo que puede ocasionar dolor e infecciones a la madre (mastitis).
¿Qué hacer cuando hay problemas con la lactancia y al bebé se le diagnostica una anquiloglosia?
Dependerá de cada familia. Algunas decidirán rápidamente realizar una intervención quirúrgica (frenotomía o frenuloplastia) para solucionar las dificultades con la lactancia y prevenir posibles problemas futuros, mientras que otras preferirán no intervenir y buscar alternativas. También habrá quienes prefieran probar medidas paliativas antes de decidirse por una intervención quirúrgica.
¿Hay otras soluciones para mantener la lactancia sin tener que realizar una frenotomía?
Lo primero es intentar optimizar la colocación del niño al pecho, de tal modo que gran parte de la areola entre dentro de la boca de éste, facilitando así la transferencia de leche y evitando a la madre el dolor causado por la presión que realizan las encías.
El agarre palmar del pecho ayuda a controlar la mandíbula del niño. La postura "a caballito", en la que el niño mama sentado a horcajadas sobre el muslo de la madre, puede contribuir a minimizar las molestias de ésta y a hacer más efectivas las tomas.
También hay niños encuentran una postura efectiva cuando se les deja buscar y cogerse al pecho de forma espontánea, sin dirigir ni controlar sus movimientos. Es lo que se conoce como afianzamiento espontáneo.
Algunas madres encuentran alivio utilizando pezoneras finas de látex, que no interfieren en la producción de leche y a veces ayudan a soportar el dolor. A los bebés la pezonera les permite un mayor afianzamiento del pezón dentro de su boca.
En el caso de los bebés con escasa ganancia de peso, hay que iniciar suplementación, a ser posible con leche materna.
Si existe hipogalactia asociada, habrá que estimular la producción de leche utilizando un buen extractor.
En todos los casos, es muy recomendable practicar la compresión mamaria, VÍNCULO A COMPRESIÓN MAMARIA para acortar las tomas dolorosas y hacerlas más efectivas.
¿Qué es y cómo se hace una frenotomía?
Se trata del procedimiento quirúrgico por el que se secciona el frenillo sublingual. Es una técnica sencilla que se realiza en pocos segundos. Hay cirujanos que optan por aplicar anestesia tópica antes de hacer una frenotomía, pero en la mayoría de casos no es necesario, puesto que, como se ha dicho ya, es una zona poco inervada y que apenas tiene sensibilidad.
Antes de proceder al corte, el cirujano elevará la lengua del bebé con un retractor acanalado que le permitirá visualizar el frenillo. El corte se lleva a cabo con tijeras quirúrgicas.
A veces se produce un ligero sangrado sin mayor trascendencia, que se detiene simplemente comprimiendo la zona con una gasa. Una vez realizada la frenotomía, el bebé es colocado al pecho enseguida para reanudar la lactancia.
Conviene advertir que la frenotomía puede no solucionar de inmediato los problemas de lactancia. Pese a que la mayoría de madres notan una mejoría al instante, en otros casos puede ser necesario realizar ejercicios específicos de fisioterapia de la succión y tener paciencia hasta que el niño aprenda a mamar moviendo la lengua de manera correcta.
¿Qué es y cómo se hace una frenuloplastia?
En el caso de los frenillos posteriores (tipos 3 y 4), la frenotomía puede no ser suficiente, puesto que hay que liberar la lengua totalmente del suelo de la boca. Las intervenciones que se realizan en este caso se denominan frenuloplastias o z-plastias.
Estos procedimientos son algo más complejos que las frenotomías, no se pueden realizar de forma ambulatoria y requieren anestesia o sedación, por lo que deben realizarlos profesionales especializados en quirófano.
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Lactancia
CUANDO EL NIÑO RECHAZA EL PECHO
Fuente: www.criandomultiples.info
El bebé que rechaza el pecho o que está inquieto mientras es mamantado, es algo más habitual de lo que puede parecer a primera vista, de hecho, casi todos los bebés presentan algún periodo de rechazo o inquietud durante la etapa de lactancia. En muchos casos esto suele ser motivo de destetes prematuros, no deseados ni por la madre ni por el niño.
Vamos a ver diferentes causas que pueden originar éste trastorno, y también ideas, sugerencias y métodos que las madres y los profesionales pueden poner en práctica para superar e! problema y continuar la lactancia.
Algunas de las causas son comunes, otras no tanto, no están todas ni tampoco todas las soluciones. A veces(la mayoría) no hay una sola causa, se mezclan unas con otras y hay que hacer una verdadera labor de detective, pero aunque no siempre es posible, es importante hallar la causa, ya que según el tipo de problema, se darán uno u otro tipo de sugerencias.
Debemos saber que lo que para la madre es un rechazo, a veces no es tal, en algún momento, generalmente entre el segundo y tercer mes, muchos niños parecen rechazar el pecho, maman durante algunos minutos y luego no quieren más. La madre, acostumbrada a que la toma sea normalmente más larga, se asusta pensando que e! bebé ya no quiere el pecho, pero en realidad lo que ocurre es que el bebé ya ha terminado, ha aprendido a mamar de forma rápida y eficaz, y lo que antes le costaba un buen rato, ahora lo consigue en menos tiempo y con menos esfuerzo.
En niños más mayorcítos se puede tratar de un destete natural, aunque esto muy rara vez se produce antes del año y suele ocurrir de manera muy gradual.
Rechazo o irritabilidad
Veamos qué podemos hacer cuando hay un rechazo total o parcial del pecho:
• Ante todo y como siempre se empieza por escuchar a la madre e identificar sus sentimientos, que en éstos casos pueden ser de frustración, rechazo, incluso culpabilidad o incapacidad.
Puede estar muy alterada o deprimida. Su autoestima y su confianza en su capacidad para cuidar de su bebé pueden estar afectados. Si además le han dicho que debe destetar a su bebe puede sentir que ha fracasado completamente como mujer y como madre.
Por lo tanto hay que escucharla reconocer sus sentimientos y tratar de animarla haciéndole ver que ella no es culpable de la situación, que existe alguna razón para ese comportamiento y que hay formas de conseguir que vuelva a tomar el pecho y que en éste momento su bebé la necesita más que nunca.
• La primera preocupación de la madre suele ser si el niño está recibiendo
suficiente teche, antes de averiguar la causa hay que hablar con la madre de cómo saber si está tomando suficiente:
Se deben vigilar varios factores:
- Pañales: Debe mojar de 5 a 6 pañales (desechables) al día y si es menor de 6 semanas debería hacer dos deposiciones como mínimo.
- Aumento de peso: Hay que tener en cuenta que si el bebé a estado durante un tiempo con lactancia artificial al hacer la transición a leche materna puede haber una ligera pérdida de peso (entre 30 a 60 gr) pero debe estabilizarse y empezar a aumentar de nuevo en unos 5 días.
- Deshidratación: Conviene que la madre conozca los síntomas: pocos pañales, perdida de elasticidad de fa piel, somnolencia, sequedad de boca y ojos.
- El comportamiento del niño y su evolución también se debe tener en cuenta.
• La comodidad de la madre es otra cosa a tener en cuenta, si el bebé no mama o no mama bien, los pechos de la madre pueden congestionarse en pocas horas, hay que animarla a que se extraiga leche para prevenir una mastitis, además puede darle al bebé esa leche en un vasito.
• El tiempo que va a durar ésta situación también es un factor importante que hay que hablar con la madre. Algunos casos como una candidiasis o infección de oído, se resuelven pronto, pero en casos como una confusión importante de tetina -pezón puede llevar semanas de paciencia y esfuerzo. En estos casos es esencial el apoyo prácticamente a diario.
Buscar la causa
Para averiguar la causa del rechazo hay que hacer preguntas, teniendo en cuenta que debemos hacerlo sin que parezca un interrogatorio, escuchando atentamente, deteniéndonos en las respuestas que parezcan guiarnos hacia una posible causa y enfatizando en felicitarla por las cosas que hace bien.
RECHAZO DE UN SOLO PECHO
Si el rechazo se produce desde el principio: Averiguar causas médicas, congestión nasal, infección de oído, hernia, problema en la alineación de tas vértebras del cuello, fractura de clavícula. También puede haber habido una "mala" postura en el útero y necesitar unos días para que los músculos del cuello se relajen. En cualquier etapa de la lactancia: Mastitis, infección de oído, diferencias en los pechos o en los pezones, volumen reducido en un pecho, en raras ocasiones tumor en el pecho rechazado.
Qué hacer: dependerá de la causa, en algunos casos se puede "engañar" al bebé para que tome de los dos pechos, por Ej. Variando la postura. En otros, amamantar con un pecho y sacar la leche del otro. Si la situación es permanente se puede mantener la lactancia con un solo pecho, el otro deja
de producir leche. En éste caso fa madre tiene que saber que puede haber una diferencia de tamaño de sus pechos mientras dure la lactancia, pero después desaparecerá progresivamente, a algunas madres no les preocupa esto, pero para otras puede ser un problema.
PROBLEMAS Y SOLUCIONES
Por enfermedad o dolor del bebé:
• Congestión o infección de oído: Un bebé con la nariz tapada o con otitis
puede tener problemas para mamar, por no poder respirar o por dolor.
Qué hacer: Para la congestión usar un vaporizador y dar el pecho con el bebé erguido. Para ia otitis poner el tratamiento adecuado (lo hará su pediatra). Si el bebé rechaza e! pecho completamente la madre debe sacarse la leche y dársela al bebé.
• Candidiasis: Al bebé le duele la boca.
Qué hacer: Poner el tratamiento adecuado, sacar la leche y dársela al bebé. Afortunadamente el tratamiento suele ser muy eficaz y en poco tiempo el bebé y la madre dejan de sentir dolor.
• Lesiones durante el parto y otras lesiones físicas: Un parto difícil o una postura rara del bebé en e! útero las ultimas semanas, puede tener consecuencias físicas que pueden hacer incomoda la postura de lactancia para e! bebé. Un hematoma, la luxación de cadera, una fractura de clavícula, también si se ha vacunado o puesto una inyección, si e! niño ha tenido una caída y se ha dado un golpe en la boca. ..
Qué hacer: Buscar posturas que resulten cómodas.
• Salida de dientes: Las encías sensibles o dolorosas pueden hacer rechazar el pecho al bebé.
Qué hacer: Puede aliviar ofrecerle algo frío para mascar antes de la toma, en todo caso siempre es algo pasajero que mejorará en pocos días.
Otras causas
• Posición inadecuada: Puede ocasionar falta de leche al no haber una correcta estimulación, falta de leche, hambre, reflejo de expulsión débil...
Qué hacer: Corregir la postura.
• Confusión entre tetina pezón: El bebé no sabe mamar correctamente, lo rechaza por las causas que hemos visto antes o puede causar grietas, dolor, mastitis...
Qué hacer: Enseñar al bebé a mamar correctamente evitando drásticamente las tetinas, favoreciendo el contacto físico madre-hijo...
• Ingurgitación (Inflamación del pecho): El bebé no puede agarrarse al pecho porque está demasiado tirante, o le cuesta mucho mantenerse en él.
Qué hacer: Extraer un poco de leche para que el niño pueda mamar.
• Pezones planos o invertidos: Algunas veces un bebé puede tener problemas para empezar a mamar, pero hay que tener en cuenta que el niño mama de pecho y no del pezón
Qué hacer. Lo mismo que las situaciones anteriores.
• Reflejo de expulsión fuerte: El bebé se atraganta y suelta el pecho cuando llega el primer golpe de leche.
Qué hacer: Retirar al bebé cuando se produce la subida, (o estimular antes de poner al bebé) y dejar que salga el golpe inicial de leche. Utilizar posturas desde arriba (que la boca y la garganta del bebé estén por encima del pezón).
• Reflejo de eyección retardado: El bebé comienza a mamar pero af poco tiempo se enfada, la madre no le oye tragar.
Qué hacer: Estimular el pecho antes de poner al bebé para que la leche tarde menos en salir. Es conveniente averiguar la causa por Ej. Una madre fumadora, con demasiado estrés...
• Bebé hipertónico (que se arquea): Algunos bebés especialmente nerviosos pueden tener problemas para mamar, se ponen muy tensos cuando la madre intenta darles el pecho.
Qué hacer: Tranquilizar ai bebé por Ej. Con un masaje, un baño, una nana... Evitar que sus pies toquen nada, mantener su barbilla pegada a! pecho
• Sensibilidad a un alimento o medicamento que ingiere la madre o el bebé: En algunos casos un alimento o un medicamento ingerido por la madre puede provocar el rechazo del pecho porque al bebé le duele, a los pocos minutos de empezar a mamar el bebé se retira llorando como si la leche fe hiciera daño, puede llegar a asociar mamar con dolor y rechazar el pecho completamente. Atención al tabaco, cafeína y alimentos especialmente alergénicos. Si se le ha administrado al bebé alguna medicación o ha ingerido algún alimento al que sea especialmente sensible, el malestar o et dolor también pueden ser causa de rechazo.
• Cambios en el sabor u olor del pezón: Pomadas o cremas para el pecho, colonias, geles, desodorantes, lacas, acondicionadores, detergentes...
• Cambios en el sabor de la leche: algunos bebés especialmente sensibles a éstos cambios pueden rechazar et pecho si la madre ha comido una gran cantidad de un alimento en particular. A veces la vuelta de la menstruación puede hacer que el bebé rechace el pecho por un día o dos. La mastitis
puede dar un ligero sabor salado que a algunos bebés les desagrada.
Qué hacer: La mayoría de las veces no hay que hacer nada especial, basta con evitar el alimento en cuestión, insistir en momentos tranquilos... En el caso de la mastitis dar con el otro pecho y sacar la leche del pecho afectado 2 ó 3 días.
• Distracciones y cambios en el desarrollo: Muchos bebés se "olvidan" de mamar cuando hay algún logro importante en su desarrollo, su atención se centra en la nueva habilidad y pueden estar tan distraídos que no quieren hacer otra cosa.
Qué hacer: Buscar momentos de calma, dar el pecho en un lugar tranquilo donde no haya distracciones, cuando el niño esté medio dormido...
• Sobreestimulación, estrés y alteración emocional: Los tiempos de lactancia estrictos, demasiadas salidas, dejar que el bebé llore continuamente, viajes, gritos, separaciones, mudanzas... Cada niño tiene su propio nivel de tolerancia y s¡ se sobrepasa puede ocasionar rechazo.
Qué hacer: Dependerá de cual sea la causa que lo provoca, pero cierta rutina y la tranquilidad en el seno de la familia son buenas no sólo para los bebés, en cuanto la causa desparezca desaparecerá el problema, si no es posible, tratar de persuadir al bebé con las sugerencias que veremos más tarde.
• Huelga de lactancia: Es muy raro que un bebé se destete por sí mismo antes del año de edad, la huelga puede aparecer entre los 3 y los 8 meses de edad aproximadamente. En éste caso suele tratarse de una llamada de atención por parte del niño.
Qué hacer: Intentar averiguar la causa y tratar de prestar más atención ai bebé, aumentar el contacto piel con piel, darle el pecho cuando está medio dormido, cambiar la postura... Generalmente vuelven a mamar a los 3 ó 4 días.
• Aversión agresiva: En muy raros casos hay bebés que rechazan el pecho agresivamente desde que nacen sin causa aparente. El bebé se niega rotundamente a tomar el pecho, incluso a que la madre o cualquier otra persona la coja en brazos, llora, grita, golpea...
Qué hacer: Tratar de ayudar a la madre , enfatizando en que ella no es la causante del problema de su bebé. Es necesario optar por algún método de alimentación alternativo hasta que el bebé acepte el pecho, pero hay que tener en cuenta que, independientemente de cual sea, alimentar a estos
bebés siempre es difícil. Informar a la madre de los distintos métodos de alimentación (taza,
cuchara, jeringa...), lo importante es que ¡a madre se sienta cómoda, si el biberón es ei método elegido, el problema de la confusión tetina-pezón se podría remediar más adelante, pero hay que tener en cuenta que esto provocaría más tiempo de estrés para la madre y el niño, de manera que sólo se debe optar por éste método como último recurso. Hay varias fases por las que suele pasar el bebé con éste problema, conocerlas puede ser de gran utilidad para la madre, ya que así sabe qué
puede esperar:
1. El bebé rechaza el pecho agresivamente: el progreso puede sersimplemente que deje de llorar desconsolado, para darle puñetazos en el pecho.
2. El bebé llora más en brazos que acostado: crear un ambiente cálido y acogedor para el bebé, sin ruidos y sin luces fuertes.
3. El bebé se deja abrazar en alguna posición, aunque tal vez no en el regazo; A algunos bebés les gusta estar en brazos mirando hacia delante.
4. El bebé tolera estar abrazado en ei regazo: empezar con el pecho tapado y cuando parezca estar dispuesto, alimentarle con el pecho descubierto.
5. El bebé intenta tomar el pecho con su boca: permitir al bebé juguetear con el pecho, pero todavía puede que tarde en empezar a mamar realmente.
6. El bebé lame la leche que está en el pezón: cuando empiezan a sacar la lengua para lamer el pezón e señal de que se acerca el fina!.
7. El bebé intenta succionar: si está alimentado con biberón, éste es el momento de dejarlo y utilizar otro método alternativo
8. El bebé toma la feche del pecho: es importante que la madre cuente los pañales mojados y sucios para estar segura de que recibe suficiente pecho. Se puede disminuir progresivamente la cantidad de leche que se ofrece con otro método.
9. El bebé toma bien el pecho: en la mayoría de ios casos el niño ya toma bien el pecho para la tapa de crecimiento rápido (entre la segunda y la tercera semana de vida). Es muy importante que la madre tenga apoyo constante para no sentir que ella es el problema. Conviene animarla para que esté cerca de su bebé, aunque esté acostado, ella puede estar a su lado, esto ayudará a que desarrolle un sentimiento positivo hacia él.
COMO PERSUADIR AL BEBE A TOMAR EL PECHO
Como hemos dicho al principio, !o primero es tratar de encontrar la causa. Los pasos que hemos visto antes sirven para todos, o casi todos los casos, aunque no necesariamente pasarán todas las etapas. Lo más importante es la paciencia y la perseverancia por parte de la madre. Se pueden hacer varias sugerencias:
· Dar el pecho cuando está adormilado, tranquilo.
· Probar diferentes posturas, buscar la comodidad de ambos.
· Dar el pecho en movimiento (mientras ¡a madre camina o en una mecedora).
· Aumentar el contacto piel con piel
· Amamantar en un iugar tranquilo y con poca luz.
· No esperar que e! bebé esté demasiado hambriento.
· Dar el pecho en la bañera.
· Dedicar tiempo a acunarlo y acariciarlo.
· Usar una mochila porta bebé o un trapo:
· Dormir juntos.
· Poner unas gotas de leche sobre el pezón
· Calmarlo antes de ofrecer el pecho...
FUENTE: Foro Mundopadres
El bebé que rechaza el pecho o que está inquieto mientras es mamantado, es algo más habitual de lo que puede parecer a primera vista, de hecho, casi todos los bebés presentan algún periodo de rechazo o inquietud durante la etapa de lactancia. En muchos casos esto suele ser motivo de destetes prematuros, no deseados ni por la madre ni por el niño.
Vamos a ver diferentes causas que pueden originar éste trastorno, y también ideas, sugerencias y métodos que las madres y los profesionales pueden poner en práctica para superar e! problema y continuar la lactancia.
Algunas de las causas son comunes, otras no tanto, no están todas ni tampoco todas las soluciones. A veces(la mayoría) no hay una sola causa, se mezclan unas con otras y hay que hacer una verdadera labor de detective, pero aunque no siempre es posible, es importante hallar la causa, ya que según el tipo de problema, se darán uno u otro tipo de sugerencias.
Debemos saber que lo que para la madre es un rechazo, a veces no es tal, en algún momento, generalmente entre el segundo y tercer mes, muchos niños parecen rechazar el pecho, maman durante algunos minutos y luego no quieren más. La madre, acostumbrada a que la toma sea normalmente más larga, se asusta pensando que e! bebé ya no quiere el pecho, pero en realidad lo que ocurre es que el bebé ya ha terminado, ha aprendido a mamar de forma rápida y eficaz, y lo que antes le costaba un buen rato, ahora lo consigue en menos tiempo y con menos esfuerzo.
En niños más mayorcítos se puede tratar de un destete natural, aunque esto muy rara vez se produce antes del año y suele ocurrir de manera muy gradual.
Rechazo o irritabilidad
Veamos qué podemos hacer cuando hay un rechazo total o parcial del pecho:
• Ante todo y como siempre se empieza por escuchar a la madre e identificar sus sentimientos, que en éstos casos pueden ser de frustración, rechazo, incluso culpabilidad o incapacidad.
Puede estar muy alterada o deprimida. Su autoestima y su confianza en su capacidad para cuidar de su bebé pueden estar afectados. Si además le han dicho que debe destetar a su bebe puede sentir que ha fracasado completamente como mujer y como madre.
Por lo tanto hay que escucharla reconocer sus sentimientos y tratar de animarla haciéndole ver que ella no es culpable de la situación, que existe alguna razón para ese comportamiento y que hay formas de conseguir que vuelva a tomar el pecho y que en éste momento su bebé la necesita más que nunca.
• La primera preocupación de la madre suele ser si el niño está recibiendo
suficiente teche, antes de averiguar la causa hay que hablar con la madre de cómo saber si está tomando suficiente:
Se deben vigilar varios factores:
- Pañales: Debe mojar de 5 a 6 pañales (desechables) al día y si es menor de 6 semanas debería hacer dos deposiciones como mínimo.
- Aumento de peso: Hay que tener en cuenta que si el bebé a estado durante un tiempo con lactancia artificial al hacer la transición a leche materna puede haber una ligera pérdida de peso (entre 30 a 60 gr) pero debe estabilizarse y empezar a aumentar de nuevo en unos 5 días.
- Deshidratación: Conviene que la madre conozca los síntomas: pocos pañales, perdida de elasticidad de fa piel, somnolencia, sequedad de boca y ojos.
- El comportamiento del niño y su evolución también se debe tener en cuenta.
• La comodidad de la madre es otra cosa a tener en cuenta, si el bebé no mama o no mama bien, los pechos de la madre pueden congestionarse en pocas horas, hay que animarla a que se extraiga leche para prevenir una mastitis, además puede darle al bebé esa leche en un vasito.
• El tiempo que va a durar ésta situación también es un factor importante que hay que hablar con la madre. Algunos casos como una candidiasis o infección de oído, se resuelven pronto, pero en casos como una confusión importante de tetina -pezón puede llevar semanas de paciencia y esfuerzo. En estos casos es esencial el apoyo prácticamente a diario.
Buscar la causa
Para averiguar la causa del rechazo hay que hacer preguntas, teniendo en cuenta que debemos hacerlo sin que parezca un interrogatorio, escuchando atentamente, deteniéndonos en las respuestas que parezcan guiarnos hacia una posible causa y enfatizando en felicitarla por las cosas que hace bien.
RECHAZO DE UN SOLO PECHO
Si el rechazo se produce desde el principio: Averiguar causas médicas, congestión nasal, infección de oído, hernia, problema en la alineación de tas vértebras del cuello, fractura de clavícula. También puede haber habido una "mala" postura en el útero y necesitar unos días para que los músculos del cuello se relajen. En cualquier etapa de la lactancia: Mastitis, infección de oído, diferencias en los pechos o en los pezones, volumen reducido en un pecho, en raras ocasiones tumor en el pecho rechazado.
Qué hacer: dependerá de la causa, en algunos casos se puede "engañar" al bebé para que tome de los dos pechos, por Ej. Variando la postura. En otros, amamantar con un pecho y sacar la leche del otro. Si la situación es permanente se puede mantener la lactancia con un solo pecho, el otro deja
de producir leche. En éste caso fa madre tiene que saber que puede haber una diferencia de tamaño de sus pechos mientras dure la lactancia, pero después desaparecerá progresivamente, a algunas madres no les preocupa esto, pero para otras puede ser un problema.
PROBLEMAS Y SOLUCIONES
Por enfermedad o dolor del bebé:
• Congestión o infección de oído: Un bebé con la nariz tapada o con otitis
puede tener problemas para mamar, por no poder respirar o por dolor.
Qué hacer: Para la congestión usar un vaporizador y dar el pecho con el bebé erguido. Para ia otitis poner el tratamiento adecuado (lo hará su pediatra). Si el bebé rechaza e! pecho completamente la madre debe sacarse la leche y dársela al bebé.
• Candidiasis: Al bebé le duele la boca.
Qué hacer: Poner el tratamiento adecuado, sacar la leche y dársela al bebé. Afortunadamente el tratamiento suele ser muy eficaz y en poco tiempo el bebé y la madre dejan de sentir dolor.
• Lesiones durante el parto y otras lesiones físicas: Un parto difícil o una postura rara del bebé en e! útero las ultimas semanas, puede tener consecuencias físicas que pueden hacer incomoda la postura de lactancia para e! bebé. Un hematoma, la luxación de cadera, una fractura de clavícula, también si se ha vacunado o puesto una inyección, si e! niño ha tenido una caída y se ha dado un golpe en la boca. ..
Qué hacer: Buscar posturas que resulten cómodas.
• Salida de dientes: Las encías sensibles o dolorosas pueden hacer rechazar el pecho al bebé.
Qué hacer: Puede aliviar ofrecerle algo frío para mascar antes de la toma, en todo caso siempre es algo pasajero que mejorará en pocos días.
Otras causas
• Posición inadecuada: Puede ocasionar falta de leche al no haber una correcta estimulación, falta de leche, hambre, reflejo de expulsión débil...
Qué hacer: Corregir la postura.
• Confusión entre tetina pezón: El bebé no sabe mamar correctamente, lo rechaza por las causas que hemos visto antes o puede causar grietas, dolor, mastitis...
Qué hacer: Enseñar al bebé a mamar correctamente evitando drásticamente las tetinas, favoreciendo el contacto físico madre-hijo...
• Ingurgitación (Inflamación del pecho): El bebé no puede agarrarse al pecho porque está demasiado tirante, o le cuesta mucho mantenerse en él.
Qué hacer: Extraer un poco de leche para que el niño pueda mamar.
• Pezones planos o invertidos: Algunas veces un bebé puede tener problemas para empezar a mamar, pero hay que tener en cuenta que el niño mama de pecho y no del pezón
Qué hacer. Lo mismo que las situaciones anteriores.
• Reflejo de expulsión fuerte: El bebé se atraganta y suelta el pecho cuando llega el primer golpe de leche.
Qué hacer: Retirar al bebé cuando se produce la subida, (o estimular antes de poner al bebé) y dejar que salga el golpe inicial de leche. Utilizar posturas desde arriba (que la boca y la garganta del bebé estén por encima del pezón).
• Reflejo de eyección retardado: El bebé comienza a mamar pero af poco tiempo se enfada, la madre no le oye tragar.
Qué hacer: Estimular el pecho antes de poner al bebé para que la leche tarde menos en salir. Es conveniente averiguar la causa por Ej. Una madre fumadora, con demasiado estrés...
• Bebé hipertónico (que se arquea): Algunos bebés especialmente nerviosos pueden tener problemas para mamar, se ponen muy tensos cuando la madre intenta darles el pecho.
Qué hacer: Tranquilizar ai bebé por Ej. Con un masaje, un baño, una nana... Evitar que sus pies toquen nada, mantener su barbilla pegada a! pecho
• Sensibilidad a un alimento o medicamento que ingiere la madre o el bebé: En algunos casos un alimento o un medicamento ingerido por la madre puede provocar el rechazo del pecho porque al bebé le duele, a los pocos minutos de empezar a mamar el bebé se retira llorando como si la leche fe hiciera daño, puede llegar a asociar mamar con dolor y rechazar el pecho completamente. Atención al tabaco, cafeína y alimentos especialmente alergénicos. Si se le ha administrado al bebé alguna medicación o ha ingerido algún alimento al que sea especialmente sensible, el malestar o et dolor también pueden ser causa de rechazo.
• Cambios en el sabor u olor del pezón: Pomadas o cremas para el pecho, colonias, geles, desodorantes, lacas, acondicionadores, detergentes...
• Cambios en el sabor de la leche: algunos bebés especialmente sensibles a éstos cambios pueden rechazar et pecho si la madre ha comido una gran cantidad de un alimento en particular. A veces la vuelta de la menstruación puede hacer que el bebé rechace el pecho por un día o dos. La mastitis
puede dar un ligero sabor salado que a algunos bebés les desagrada.
Qué hacer: La mayoría de las veces no hay que hacer nada especial, basta con evitar el alimento en cuestión, insistir en momentos tranquilos... En el caso de la mastitis dar con el otro pecho y sacar la leche del pecho afectado 2 ó 3 días.
• Distracciones y cambios en el desarrollo: Muchos bebés se "olvidan" de mamar cuando hay algún logro importante en su desarrollo, su atención se centra en la nueva habilidad y pueden estar tan distraídos que no quieren hacer otra cosa.
Qué hacer: Buscar momentos de calma, dar el pecho en un lugar tranquilo donde no haya distracciones, cuando el niño esté medio dormido...
• Sobreestimulación, estrés y alteración emocional: Los tiempos de lactancia estrictos, demasiadas salidas, dejar que el bebé llore continuamente, viajes, gritos, separaciones, mudanzas... Cada niño tiene su propio nivel de tolerancia y s¡ se sobrepasa puede ocasionar rechazo.
Qué hacer: Dependerá de cual sea la causa que lo provoca, pero cierta rutina y la tranquilidad en el seno de la familia son buenas no sólo para los bebés, en cuanto la causa desparezca desaparecerá el problema, si no es posible, tratar de persuadir al bebé con las sugerencias que veremos más tarde.
• Huelga de lactancia: Es muy raro que un bebé se destete por sí mismo antes del año de edad, la huelga puede aparecer entre los 3 y los 8 meses de edad aproximadamente. En éste caso suele tratarse de una llamada de atención por parte del niño.
Qué hacer: Intentar averiguar la causa y tratar de prestar más atención ai bebé, aumentar el contacto piel con piel, darle el pecho cuando está medio dormido, cambiar la postura... Generalmente vuelven a mamar a los 3 ó 4 días.
• Aversión agresiva: En muy raros casos hay bebés que rechazan el pecho agresivamente desde que nacen sin causa aparente. El bebé se niega rotundamente a tomar el pecho, incluso a que la madre o cualquier otra persona la coja en brazos, llora, grita, golpea...
Qué hacer: Tratar de ayudar a la madre , enfatizando en que ella no es la causante del problema de su bebé. Es necesario optar por algún método de alimentación alternativo hasta que el bebé acepte el pecho, pero hay que tener en cuenta que, independientemente de cual sea, alimentar a estos
bebés siempre es difícil. Informar a la madre de los distintos métodos de alimentación (taza,
cuchara, jeringa...), lo importante es que ¡a madre se sienta cómoda, si el biberón es ei método elegido, el problema de la confusión tetina-pezón se podría remediar más adelante, pero hay que tener en cuenta que esto provocaría más tiempo de estrés para la madre y el niño, de manera que sólo se debe optar por éste método como último recurso. Hay varias fases por las que suele pasar el bebé con éste problema, conocerlas puede ser de gran utilidad para la madre, ya que así sabe qué
puede esperar:
1. El bebé rechaza el pecho agresivamente: el progreso puede sersimplemente que deje de llorar desconsolado, para darle puñetazos en el pecho.
2. El bebé llora más en brazos que acostado: crear un ambiente cálido y acogedor para el bebé, sin ruidos y sin luces fuertes.
3. El bebé se deja abrazar en alguna posición, aunque tal vez no en el regazo; A algunos bebés les gusta estar en brazos mirando hacia delante.
4. El bebé tolera estar abrazado en ei regazo: empezar con el pecho tapado y cuando parezca estar dispuesto, alimentarle con el pecho descubierto.
5. El bebé intenta tomar el pecho con su boca: permitir al bebé juguetear con el pecho, pero todavía puede que tarde en empezar a mamar realmente.
6. El bebé lame la leche que está en el pezón: cuando empiezan a sacar la lengua para lamer el pezón e señal de que se acerca el fina!.
7. El bebé intenta succionar: si está alimentado con biberón, éste es el momento de dejarlo y utilizar otro método alternativo
8. El bebé toma la feche del pecho: es importante que la madre cuente los pañales mojados y sucios para estar segura de que recibe suficiente pecho. Se puede disminuir progresivamente la cantidad de leche que se ofrece con otro método.
9. El bebé toma bien el pecho: en la mayoría de ios casos el niño ya toma bien el pecho para la tapa de crecimiento rápido (entre la segunda y la tercera semana de vida). Es muy importante que la madre tenga apoyo constante para no sentir que ella es el problema. Conviene animarla para que esté cerca de su bebé, aunque esté acostado, ella puede estar a su lado, esto ayudará a que desarrolle un sentimiento positivo hacia él.
COMO PERSUADIR AL BEBE A TOMAR EL PECHO
Como hemos dicho al principio, !o primero es tratar de encontrar la causa. Los pasos que hemos visto antes sirven para todos, o casi todos los casos, aunque no necesariamente pasarán todas las etapas. Lo más importante es la paciencia y la perseverancia por parte de la madre. Se pueden hacer varias sugerencias:
· Dar el pecho cuando está adormilado, tranquilo.
· Probar diferentes posturas, buscar la comodidad de ambos.
· Dar el pecho en movimiento (mientras ¡a madre camina o en una mecedora).
· Aumentar el contacto piel con piel
· Amamantar en un iugar tranquilo y con poca luz.
· No esperar que e! bebé esté demasiado hambriento.
· Dar el pecho en la bañera.
· Dedicar tiempo a acunarlo y acariciarlo.
· Usar una mochila porta bebé o un trapo:
· Dormir juntos.
· Poner unas gotas de leche sobre el pezón
· Calmarlo antes de ofrecer el pecho...
FUENTE: Foro Mundopadres
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